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Nervión fue la mejor medicina para el Madrid

  • El conjunto blanco sana sus heridas en Sevilla: la temporada pasada venía de caer ante el Zaragoza y ésta de perder en el clásico
Los de Mourinho repitieron goleada (2-6) y convierten el Sánchez Pizjuán en estadio fetiche
Felipe de Luis Felipe de Luis

El destino quiso que tras el varapalo del clásico, el Real Madrid tomara su antídoto más resolutivo, visitar el Sánchez Pizjuán. Los hombres de Mourinho repitieron resultado por segunda vez consecutiva (2-6). Se da la circunstancia de que la temporada pasada, el conjunto blanco también visitó Sevilla después de una inesperada derrota en el Bernabéu ante el Zaragoza (2-3). El Sánchez Pizjuán, antaño feudo peligroso para los merengues, se ha convertido en la mejor medicina para curar sus heridas.

El Real Madrid más goleador de los últimos años, el equipo que rompe estadísticas con asombrosa naturalidad, el grupo que mantiene una pegada más letal ya tiene un nuevo estadio fetiche. Como si de un coleccionista se tratara, el conjunto merengue engrosa así su lista de campos predilectos. Lo que antes eran territorios hostiles, ahora se han convertido en paradisíacos lugares donde sanar heridas deportivas.

Ya en la temporada pasada, los hombres de José Mourinho pudieron comprobar el maravilloso efecto que les produce el Sánchez Pizjuán. Con la Liga ya como quimera, los blancos visitaron al Sevilla después de una sorprendente derrota en el Santiago Bernabéu con el Zaragoza como verdugo. En ese entonces, los pupilos de José Mourinho se dieron cuenta de que no había mejor lugar que Nervión para descargar todas sus malas vibraciones en forma de goles. Cristiano Ronaldo, al igual que en el precedente más reciente, también se erigió en líder del apabullante triunfo, anotando cuatro goles (uno menos que en la presente temporada). Sergio Ramos abrió el marcador y Kaká puso la rúbrica.

En el último encuentro antes del parón navideño, el Real Madrid (con la Copa de por medio), llegaba a Sevilla con la necesidad imperiosa de dejar atrás el clásico ante el Barcelona. Dicho y hecho. Los merengues calcaron el resultado de la campaña pasada y se aseguraron terminar el año como sólidos líderes.

La estadística, en esta ocasión, se torna cruel para el Sevilla, que tuvo que ver cómo el Real Madrid le infringía, por segundo año consecutivo, la mayor goleada recibida en su estadio en la historia de la Liga. Medicina para unos, inyección mortífera para otros.

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