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Benzema o la esencia del fútbol

  • "Quizás el francés no sea más rápido, ni tenga mejor regate, remate o gol que Cristiano y Messi. Pero no me cabe ninguna duda que tiene más fútbol que ambos"
Jaime de Carlos - La Opinión
Jaime de Carlos - La Opinión Jaime de Carlos - La Opinión

Reconozco que Benzema en sus dos primeros años en el Real Madrid nunca me entusiasmó. Lo que no quiere decir que fuera uno de sus detractores, ojo. Simplemente, me parecía un jugador joven y prometedor que era excesivamente frío a la hora de comportarse y cuya capacidad goleadora distaba de ser extraordinaria. Un buen delantero suplente, digamos, que tenía mucho por demostrar. Porque yo siempre he sido (y seré) un 'higuainista' convencido. Bajo esta tesitura, para mí el argentino siempre estuvo por delante del francés, en la etapa de Pellegrini y en el primer año de Mourinho. Pero ahora todo ha cambiado.

Porque Karim ha explotado. Por fin. A los 24 años se ha convertido en la estrella mundial que Florentino Pérez creía ver cuando fue hasta su casa de Lyon para convencerle personalmente de que tenía que fichar por el Real Madrid. Algo que, por cierto, el presidente ha hecho con muy pocos jugadores más, probablemente ninguno. Hay que ser muy bueno para que el principal dirigente del mejor club del mundo toque el timbre de tu casa para decirte que viajes con él a Madrid. Y luego, demostrarlo ya en el propio club, también el más exigente del planeta.

Dos años ha tardado Benzema en conseguirlo. El primero echado a perder por exceso de joventud y por tener a un entrenador (Pellegrini) incapaz de meter en vereda a su plantilla. Y el segundo a medio camino entre el adormecimiento y la reacción, motivada por un Mourinho que recurrió casi a la ridiculización pública para que el francés espabilara. El técnico lo comparó con un gato y seguramente que el galo se picó. "Sacó la rabia que tenía dentro" comentaría después el delantero. Hubo una conversación entra ambos a principios de 2011 que cambió el panorama, que encaminó al jugador en la dirección correcta. La de ser uno de los mejores futbolistas del mundo.

Ahora, a comienzos de abril de 2012, ya tenemos a Benzema en su punto justo de madurez. Se le ve centrado, sacrificado, comprometido. Es un jugador feliz y satisfecho, que se siente valorado por su entrenador, por su club y por su afición. A estas alturas de temporada ya lleva más goles que en las dos temporadas anteriores y cada uno de sus partidos es un clínic de cómo debe jugar un delantero a esto del fútbol. Lo suyo es la elegancia de la sencillez, porque estamos ante un futbolista que rehúye de lo barroco, de las alharacas. Sus movimientos en el campo evidencian una gran facilidad para ejecutarlos, aunque lo que hace está fuera del alcance del resto de mortales. 

 

 

Su gol el sábado en Pamplona terminó de colocar en el Olimpo a este jugador. A mí me recordó por estética al gol de Zidane en Glasgow, aunque evidentemente que su ejecución y relevancia son incomparables. Otros están mentando al tanto de Van Basten en la final de la Eurocopa de 1988. Sea como fuere, una verdadera obra de arte solo al alcance de los cracks. Y un motivo para la alegría del madridismo, porque Karim lleva un año y medio en crecimiento constante y todavía no se visualizan los límites de su techo. Ya es uno de los mejores delanteros del mundo y, por extensión, del mundo, pero es probable que la cosa no se quede ahí.

Hablo de ser el mejor. Algo realmente difícil conviviendo en el tiempo con dos 'monstruos' como Cristiano Ronaldo y Messi. Sin embargo, dudo que estos dos tengan tanto fútbol en las botas como Benzema. Quizás el francés no sea más rápido, ni tenga mejor regate, remate o gol que ellos dos. Pero no me cabe ninguna duda que tiene más fútbol que ambos. Porque Benzema es un jugador con mayúsculas, es mejor futbolista que delantero, aunque resulte paradójico. Es de los que hacen buenos a sus compañeros, que engrandece a sus equipos en el campo. El francés tiene la magia de hacer todo prácticamente bien, sin necesidad de reclamar la atención del público y los medios.

Vislumbro en él una regularidad que terminará por hacerlo grande. Quizás nunca sea 'Pichichi' ni se lleve la Bota de Oro, pero no importará. Porque él juega en otra Liga, la de sumar para su equipo, la de hacer honor a todos los fundamentos básicos de este deporte. Por eso se complementa a la perfección con Higuaín, pues junto al argentino forma una dopla temible en la delantera. El 'Pipa' es mejor delantero, Benzema es mejor futbolista. Y juntos son un dúo perfecto que el Real Madrid debería tratar de conservar como oro en paño. Porque son parte de su patrimonio y su conexión indisoluble está llamada a marcar una época en el Santiago Bernabéu. Al tiempo.

 

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