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El Bernabéu arreglará esto

  • El Real Madrid perdió por 2-1 en Múnich con un gol de Mario Gómez en los instantes finales de partido. Los blancos no fueron inferiores a los alemanes pero les faltó ambición. El Bernabéu decidirá el próximo miércoles.
Bayern 2-1 Real Madrid
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica

El Real Madrid no logró romper su mala racha en Múnich y acabó cayendo derrotado por 2-1 ante los alemanes. Ribery adelantó a los locales, Özil igualó en la segunda parte y Mario Gómez, al borde del final del encuentro, anotó el gol del triunfo local. Dentro de siete días, todo se decidirá en el Santiago Bernabéu. A pesar de la derrota, la décima es posible.

Cuando uno entra en unas semifinales de Liga de Campeones espera que la batalla táctica sea tanto o más importante que las individualidades. Mourinho ya lo avisó en la rueda de prensa previa al partido ante el Bayern, que el partido ante Heynckes también sería importante. Si el respeto mutuo también se plasma sobre el terreno de juego, lo cierto es que los ingredientes eran los apropiados para que saliera una ensalada con poco vinagre y no demasiada sal. Esa era la teoría.

Como también es teoría, y parece que práctica, que un córner es un balón seguro para un equipo alemán. Y eso que en el Madrid hay jugadores de talla y fornidos para defender los balones parados, pero el Bayern sabía que una de las formas más factibles para meterle mano al Madrid eran las faltas laterales y los balones al área. También los córners. De hecho, fue en un saque de esquina como el Bayern se adelantó en el marcado. Ribery aprovechó una pelota muerta y fusiló a Casillas casi desde el punto de penalti. Se dice pronto, pero la jugada tuvo dos puntos a analizar ¿Tocó el jugador del Bayern que habilita a Ribery el balón con la mano antes de golpearlo el francés? Y segundo, ¿molestaba el jugador alemán que estaba delante de Iker la visión del portero para que no viera la pelota? No sabemos si Webb pensó en algún momento en anular el gol. Lo cierto es que no lo hizo, y que el Madrid tampoco protestó demasiado.

Con el 1-0 ni unos ni otros se volvieron locos. Los de casa porque ganaban, los de fuera porque tampoco debían hacerlo y permitir que le abrieran en canal a base de contragolpes. Eso sí, el Madrid se adueñó del balón y lo empezó a sobar. Igual con menos peligro del deseado, pero con la suficiente paciencia como para que los alemanes dieran alguna patada de más y vieran como Benzema hacía lucirse a Neuer en un par de lanzamientos. Los de Mourinho dominaban territorialmente, pero en lo importante, el marcador, un descuido les estaba costando el partido en el primer cuarto de la eliminatoria.

Ficha Técnica

Bayern 2: Neuer; Lahm, Boateng, Badstuber, Alaba; Luiz Gustavo, Schweinsteiger (Muller 60'); Ribery, Kroos, Robben; Gómez

Real Madrid 1: Casillas; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao; Khedira, Alonso; Di María (Granero 78'), Özil (Marcelo 68'), Ronaldo; y Benzema

Goles: 1-0 Ribery (16’), 1-1 Özil (53’), 2-1 Mario Gómez (89’)

Árbitro: Howard Webb. Amonestó a Badstuber, Robben, Xabi, Coentrao, Di María, Ramos, Lahm, Marcelo

Estadio: Allianz Arena (67.000 espectadores).

Evidentemente, en partidos de máximo nivel un detalle y una buena o mala decisión puede ser definitiva. Bien es cierto que el Real Madrid se aproximó menos al área del Bayern de Múnich de lo que le hubiera gustado, pero logró que su efectividad fuera suficiente para llevarse un gol en su zurrón para el partido del Bernabéu. Eso sí, el gol blanco costó sangre sudor y casi lágrimas. Primero fue Cristiano el que no acertó a rematar ante Neuer, el rechace se acabó convirtiendo en una entrada por banda de Benzema cuyo pase volvió a encontrar a Cristiano y éste se la dejó a Özil para que la empujara. Con medio equipo alemán pidiendo un fuera de juego que jamás existió, el Madrid había logrado diana. En el mentón alemán.

Con el 1-1 el Madrid tiró de conformismo. Igual intentó jugar con las prisas del Bayern, pero no le salió del todo bien. Más que nada porque a los alemanes tampoco les importaba jugarse el partido a balones en largo con destino a ese tanque llamado Mario Gómez. Lo peor fue que el Madrid se contagió, y se excedió en sus balonazos a Benzema, que se encontraba solo ante el peligro. Y eso que alguna salvó, pero no es su juego ni estilo. Tampoco debía ser el del Real.

Cuando el equipo de Mourinho ya daba por firmado el empate en el acta de la UEFA, una colada de Lahm en la que dejó roto a Coentrao le sirvió a Mario Gómez para demostrar su olfato dentro del área. Casillas dudó en salir a buscar el balón, Arbeloa lo intentó pero acabó arrodillado. Y es que el delantero del Bayern volvió a hacerle daño a la defensa del Madrid como ya ocurriera en el partido de octavos en Moscú, casi sobre la bocina. La diferencia es que en aquella ocasión el partido terminó en tablas, esta vez los blancos cayeron. El Bayern se fue contento con el triunfo, y el Madrid a medias sólo por el gol logrado fuera de casa. En una semana se decidirá esto, pero si el Bernabéu juega su partido y los blancos se dejan de especulaciones, volver a Múnich será una realidad. Por lo pronto, que el Bernabéu se prepare, porque el miércoles que viene juega. Y tiene que jugar de verdad. También el Madrid.

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