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Gasol machacó a Houston y ya está en la final del Oeste

  • LAKERS 89-70 HOUSTON
LAKERS 89-70 HOUSTON (serie: 4-3)
EFE - EEUU EFE - EEUU

Los Lakers, un caso de estudio digno del Doctor Jekyll y Mr. Hyde, capaces de lo mejor y de lo peor, exhibieron su mejor cara en el duelo definitivo frente a los Rockets de Houston (89-70), hoy muy inferiores, y disputarán la final del Oeste contra los Nuggets de Denver.

Como si de un "déjà vu" se tratase, los angelinos calcaron su actuación del quinto partido y ganaban por 25 poco antes del descanso (51-26). Para alcanzar esa tranquilidad fue clave un demoledor Pau Gasol, autor de 21 puntos y 18 rebotes, y un excepcional Trevor Ariza, con 15 tantos.

Por Houston, anulado Ron Artest (7 puntos) por Kobe Bryant, destacó el argentino Luis Scola, con 11 puntos y seis rebotes.

Como perros de presa. Agresivos hasta la extenuación en defensa, hábiles a la hora de recuperar balones e incisivos al máximo en ataque. Así salieron los Lakers, con un parcial de 8-0 que anunciaba la tormenta que esperaba a los Rockets, que fallaron sus primeros nueve lanzamientos, algunos a menos de un metro del aro.

Mucha culpa del gran arranque de los angelinos la tuvieron dos segundos espadas: Trevor Ariza, con dos triples, y el denostado base Derek Fisher, quienes impulsaron el marcador hasta el 17-4, sin apenas participación de Kobe Bryant, que sí dejó su marca en defensa.

Ficha técnica:

89 - Los Ángeles Lakers (22 29 18 20): Fisher (6), Bryant (14), Ariza (15), Gasol (21), Bynum (14) -cinco inicial-, Walton (-), Odom (6), Farmar (2), Powell (-), Brown (2), Vujacic (9) y Mbenga (-).

70 - Houston Rockets (12 19 19 20): Brooks (13), Artest (7), Battier (3), Scola (11), Hayes (8) -cinco inicial-, Landry (4), Von Wafer (10), Lowry (8), Barry (-), White (4) y Cook (2).

Árbitros: Joe Crawford, Mike Callahan y Dan Crawford. Sin eliminados.

Incidencias: Conferencia Oeste. Semifinales. Partido de las eliminatorias por el título de la NBA, disputado en el Staples Center, de Los Ángeles, ante 18.997 espectadores. Lleno.

Con esa ventaja cómoda, el partido bajó en revoluciones. Muchos errores en el tiro e imprecisiones. Nervios, en definitiva. Sacó petróleo de la situación Lamar Odom, quien con un triple despertó a los Lakers, definitivamente lanzados tras un rifirrafe entre Artest y Bryant que provocó que éste se desperezara (35-17, m.18).

Antes de llegar al descanso la renta ya era superior a los 20 puntos (51-26), por lo que a los californianos sólo les restaba controlar el ritmo del partido y mantener la intensidad para no verse en problemas.

Para entonces los Lakers habían descubierto que meter balones al interior para Gasol, frente a defensores mucho más bajos como Chuck Hayes o Shane Battier, podía ser un filón frente a los hoy calamitosos Rockets.

Houston concluyó la primera parte con un 32 por ciento de porcentaje en el tiro y un déficit en los rebotes de 31-19 a favor de los locales. El equipo de Phil Jackson no bajó el ritmo ni la intensidad defensiva en la segunda mitad, gracias a la aportación de secundarios como Sasha Vujacic y Jordan Farmar, que ayudaron a mantener el hambre por la victoria.

Los aficionados despedían a los suyos con un nuevo grito. Ya no querían los tacos gratis que la organización ofrece siempre que su equipo supera la barrera de los 100 puntos y el rival se queda por debajo. Ahora quieren "nuggets". Y los tendrán desde el martes

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