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DC repasa las Copas de Europa: hoy la tercera

  • Bruselas vio al Real Madrid levantar su tercer campeonato consecutivo a nivel europeo.
Carlos Carrasco - El Reportaje Carlos Carrasco - El Reportaje

Los futbolistas que logran un ‘hat- trick’ en un partido suelen obtener un más que merecido reconocimiento, así como el ciclista que se impone en tres ‘Tours’ de Francia consecutivos es considerado un grande del deporte de la bicicleta. También los equipos que ‘tripiten’ en un torneo de cierta relevancia son tenidos muy en cuenta. Éste fue el caso del Real Madrid que en 1958 viviría uno de sus trofeos europeos de más solera. Un enfrentamiento directo con un equipo español y una final digna de ser recordada serían sólo algunos de los detalles más significativos. Disfrutémolos  a continuación.

Si la temporada anterior el fichaje de Raymond Kopa había apuntalado un brillante ataque, en el verano de 1957 era necesario darle un barniz a la defensa. Para reforzar la zaga se pensó en dos hombres de categoría : el portero uruguayo Domínguez (la competencia perfecta del gran Juanito Alonso) y José Santamaria, todo un clásico de nestro fútbol capaz de brillar en Uruguay y en España.

Con estos mimbres, el conjunto blanco afrontaba con plenas garantías un nuevo asalto al título europeo. El Real Madrid seguiría agrandando su leyenda. El sorteo de la primera ronda les depararía un rival desconocido que no planteó serios problemas a los blancos. Se trataba del Royal Antwerp que habá logrado el campeonato belga. Como se esperaba, los campeones no tuvieron piedad ni en Amberes (1-2) ni en el Santiago Bernabéu donde golearon (6-0) con una actuación estelar de Héctor Rial, que anotó tres tantos.

Toca el Sevilla: un duelo nacional en La Copa de Europa

En la Liga el Real madrid no atravesó pot una buena racha a finales de año. Se produjeron algunas derrrotas ante equipos teóricamente inferiores y, tal y como se hace en la actualidad, desde algún sector de la prensa se hablaba de crisis. Uno de estos conjuntos que derrotó al Madrid fue el Sevilla. El conjunto andaluz contaba con un once muy sólido y sería el próximo rival madridista en el torneo europeo, tres días después de su derrota en el campo sevillano.

Ese encuentro dio para pensar que el choque de ida en el Santiago Bernabéu no iba a ser precisamente sencillo. El Seviilla era un equipo duro, correoso y peleón que tenía mucho que ver con el equipo que Caparrós entrenaba hace algunas temporadas, al menos en cuanto a nivel y pulso competitivo.

Los jugadores merengues también tenían ganas de venganza. Según reconocía el propio Di Stéfano reconoció que ambos equipos volvieron juntos a Madrid después del partido liguero y mientras “ellos sacaban pecho, nosotros íbamos calladitos”.   

Además, el otro aliciente que tenía ese encuentro jugado un 23 de enero de 1958 sería que el gran Alfredo Di Stéfano recibiría el ilustre Balón de Oro de la revista France Footbal instantes antes de su comienzo. De esta forma, con un Bernabéu perfectamente engalanado para homenajear a la Saeta y para disfrutar del primer choque entre dos conjuntos españoles de la Copa de Europa, se jugó uno de los encuentros mas memorables del Real Madrid en la máxima competición continental.

El Madrid salió en tromba y desarboló a los andaluces desde el principio. Ya en el minuto 10 la ‘Saeta’ hacía el primero y bordaba el fútnol. Al borde del descanso Kopa hizo el segundo y nada más comenzar la segunda parte Marsal convirtió el tercero.

Di Stéfano desde el punto de penalt, Raymond Kopa de nuevo y Gento serían los autores de los siguientes goles. Como colofón, Alfredo anotaría los tantos que certificaban el impresionante 8-0 en el marcador. ¿Quedaba alguna duda de quien era el nuevo Balon de Oro?

El Madrid lloró la tragedia del Manchester

La vuelta en territorio sevillista no tuvo historia y finalizó el empate. Al mes siguiente sucedió un hecho terrible que conmocionó al mundo del deporte y entristeció a los jugadores madridistas. El avión del Manchester United que llevaba a los jugadores de regreso a Inglaterrra tras eliminar al Estrella roja de Belgrado se estrelló en una tragedia en la que fallecieron ocho jugadores del equipo ‘red’. Los integrantes de la plantilla merengue no pudieron permanecer ajenos a este hecho y se sintieron muy apenados por el suceso. Algunos de los rivales en la última edición de la Copa de Europa habían fallecido y lamentablemente no podrían volver a medirse a ellos.

Rumbo a Hungría para jugar las semifinales

Pero la vida sigue y , por suerte, la competición no se detuvo para los madridistas. El enigmático Vasas de Budapest sería el  rival en la tercera ronda del torneo. El 2 de febrero Di Stéfano tendría otra de sus noches mágicas en el Bernabéu. Sus tres tantos marcados al conjunto húngaro pondrían de manifiesto su dominio en la élite y dejarían para la posteridad una de sus fotos más recordadas. 4-0 en Chamartín y vuelta  plácida para los merengues que, pese a saldarse con derrota, no tuvo mayor trascendencia.

De camino a la final que ese año se disputaría en el impresionante Atomium de Bruselas, se consigue un nuevo campeonato de Liga al lograr un valioso empate en el Metropolitano contra el Atlético.

Otra final memorable

Tras imponerse en el campeonato nacional, el 25 de mayo de 1958 era el día designado para la final en el estadio belga. El Milan era el ilustre rival y los aficionados ya se frotaban las manospues sobre el césped podrían ver además de a los clásicos Di Stéfano, Kopa o Gento a otras estrellas de la categor´ia de Cesare Maldini, Schiaffino o  Grillo.

Tanto era el respeto y la igualdad sobre el campo, que ninguno de los equipos marcó a la conclusión de los primeros 45 minutos. La segunda parte, los todopoderosos ‘rossoneri’ añadieron a su repertorio más intensidad en ataque. Así llegó el gol de Schiaffino que deshacia la igualdad inicial. Di Stéfano demostraría q este era su campeonato y situaría el 1-1  en el marcador cuando restaba un cuarto de hora para el final. Aún quedaban goles en la mochila para ambos conjuntos. Grillo volvería a adelantar a los italianos , pero Rial anotó el empate con el que finalizó el tiempo reglamentario.

Las espadas en lo alto, los dos grandes rivales europeos deberían dirimir sus difewrencias en la prórroga. En los minutos suplementarios Gento firmaría una de las páginas más brillantes de su larga carrera como madridista consiguiendo el definitivo 3-2. Al final, un imponente Juanito Alonso salvó a los suyos con una extraodinaria parada.

Se había conseguido una vez más. El conjunto blanco era de nuevo  campeón europeo en un   encuentro que inmediatamente pasaría a la historia. Como esas dinastías de equipos de la  NBA  que logran el ‘three peat’ los blancos ya eran leyenda. Pero la gesta madridista aún estaba lejos de haber escrito su última página.

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