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Messi y los diez tuercebotas

  • El argentino salva de un nuevo ridículo al Barcelona
El argentino salva de un nuevo ridículo al Barcelona
I.L. I.L.

Hay cosas que no cambian. Y el Mundialito de Clubes, el torneo con el cartel de equipos más ridículo en la historia del fútbol, es una de ellas. Y el Barcelona, hasta la salida de Messi, estuvo a la altura de este torneo jugando un fútbol aburrido, rancio y soporífero.

Guardiola, con la prepotencia de siempre, dispuso un once con una mezcla de veteranos incompetentes (Rafa Márquez está para que le organicen un partido homenaje), y jovenes sobrevalorados (Pedrito). Y el destino, que en ocasiones es justo, le dispuso una desagradable sorpresa al Barcelona en el minuto 3, cuando, tras un gran contragolpe del Atlante, Valdés volvió a emular a Pavarotti saliendo de su portería a destiempo para que después Rojas pusiera por delante a los mexicanos.

El Atlante, un rival de tercera

Tras el temprano gol, los derroteros del partido empezaron a parecerse a los de una pachanga de colegio, en el que los de 6º de E.G.B. se valieron de su mayor oficio para batir a los de 4º. Y es que los jugadores del Atlante, salvo Solari y dos más, parecían sacados del cuento de Blancanieves, lo que facilitó de sobremanera la remontada culé.

FICHA TÉCNICA

1. Atlante: Vilar; Miguel Martínez, Fernando Navarro, Guillermo Rojas, Luis Velásquez (Pereyra, min.63); Daniel Arreola, José González, José Guerrero, Christian Bermúdez; Santiago Solari (Carevic, min.56) y Rafael Márquez.

3. Barcelona: Valdés; Alves, Puyol, Rafa Márquez (Gerard Piqué, min.54), Abidal; Xavi, Touré (Messi, min.53), Sergio Busquets; Pedro, Ibrahimovic e Iniesta (Bojan, min,76).

Goles: 0-1, min.5: Guillermo Rojas. 1-1, min.35: Busquets. 1-2, min.55: Messi. 1-3, min.67: Pedro.

Árbitros: Carlos Simon, de Brasil. Mostró cartulina amarilla a: Solari (min.8), José Guerrero (min.40), Luis Velasquez (min.61) y Ibrahimovic (min.65).

Incidencias: segunda semifinal del Mundial de Clubes, que se ha jugado en el estadio Zayed Sports City de Abu Dabi (EAU), ante unos 45.000 aficionados, que abarrotaron el recinto.

Fruto de esa superioridad física vino el empate blaugrana. Fue tras un saque de esquina servido por Xavi, que fue rematado por Sergio Busquets a placer en el área pequeña. El canterano, que volvió a realizar un partido lamentable, parece haberse ganado la confianza de su 'amigo del alma' Guardiola, quien ha dejado definitivamente en el olvido a Yaya Touré, mucho mejor futbolista que Busquets en ese puesto.

Tras la aburrida primera parte, el encuentro comenzó a animarse más en la segunda, en la que los blaugrana se olvidaron de los jet lags y las aerolíneas turcas para ponerse a jugar un poquito al fútbol (aunque tampoco sin alardes). Aunque no fue hasta la salida de Messi cuando el partido se decantó definitivamente al bando blaugrana. Fue el argentino, 30 segundos después de saltar al terreno de juego, el que marcó el segundo de los de Guardiola tras batir a Villar tras una buena jugada individual.

Pedro vuelve a ridiculizar a Bojan

Tras ese gol, los mexicanos se vinieron definitivamente, momento que aprovechó el Barcelona para faltar el respeto al rival a base de taconazos, cañitos y pases de más absolutamente innecesarios. En ese dominio culé quedó en evidencia Bojan, que falló hasta tres ocasiones claras de gol, y dejó a las claras que es uno de los mayores pufos que ha dado la cantera del Barcelona en toda su historia.

Quien, sin embargo, no desaprovechó su oportunidad fue Pedrito. El canario marcó el tercero de los suyos tras batir con una tranquilidad pasmosa al guardameta mexicano. Un tanto con el que el extremoo culé logró el honor de ser el primer jugador en la historia culé en marcar al menos un gol en todas las competiciones oficiales en una misma temporada.

En definitiva, un encuentro que sirvió para dar la razón a todos aquellos que piensan que esta Toyota Cup es el mayor timo que la FIFA haya podido inventar para recaudar dinero. Eso sí, si el conjunto de Laporta se cree que ante Estudiantes se va a encontrar las mismas facilidades que ante el Atlante, que se vayan olvidando. Los argentinos se van a emplear con mucha más dureza que los mexicanos, y no nos extrañaría que alguna de las estrellitas culé se cagara en los pantalones durante el transcurso de la final.

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