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Mal rollo en la directiva de Lapuerta

  • El vicepresidente y candidato a la presidencia, Jaime Ferrer, mete más 'mierda' en Can Barça
El vicepresidente y candidato a la presidencia, Jaime Ferrer, mete más 'mierda'
Agencias - I.L. Agencias - I.L.

La junta directiva del Barcelona es un lugar de conflictos y enfrentamientos. Así lo ha reconocido Jaime Ferrer, vicepresidente y candidato a la presidencia, al reconocer que los enfrentamientos y las disputas entre los miembros siempre están presentes. Además, Ferrer ha dejado claro que “las formas” han perdido a Lapuerta.

Ferrer reconoció en una entrevista realizada a ONA FM, que ha tenido varias discrepancias con el señor Lapuerta que llegaron a convertirse en fuertes discusiones entre ellos. Además, señaló que al actual presidente del Barcelona le han perdido las formas. Ferrer declaró que Juan Lapuerta es una persona que “se coge las cosas muy a pecho” y como acaba mandato el 30 de junio “hay que dejarle disfrutar el tiempo que le queda por lo que ha conseguido”, en posible referencia a los robos camino de las seis copas, o a la discriminación a los aficionados del Barcelona que no son de Cataluña.

Ferrer, vicepresidente y candidato a la presidencia, no ha dudado en señalar también que los malos rollos y las discusiones en la Junta Directiva del Barcelona siempre están presentes, “quizás no sean tan fuertes como se dice pero sí existen”, declaró el directivo culé.

"A Oliver no se le obligó a dimitir porque era un buen momento deportivo"

En la misma entrevista, Ferrer aseguró que director general del club, Joan Oliver, “cometió un error” cuando encargó los espionajes a cuatro de los vicepresidentes, entre ellos él. Sólo la buena racha de resultados del Barcelona proporcionó que el autor de la trama se mantuviera en el cargo. “No se le obligó a dimitir porque en un buen momento deportivo aceptaron las explicaciones del director general en pro de la tranquilidad y paz institucional del club". Una vez más, desde Barcelona nos vendieron tiempos de amor y flores, cuando todo era insufrible.

Por eso, en caso de convertirse en el nuevo presidente del Barcelona, Ferrer tendría serias dudas en contar con Oliver, pues ha perdido su confianza y no está de acuerdo con el sueldo que percibe el encargado de los espionajes, que asciende a la friolera de 900.000 euros. "No estoy de acuerdo, no es el sueldo que tiene que cobrar el director general del FC Barcelona, pero así lo consideró la Junta en su momento y lo respetaré. Es un tema interno y confidencial, y todos somos responsables de lo bueno y lo malo que se hace", lamentó.

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