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Los herederos de Zahovic se permiten soñar

  • Eslovenia llega a la cita mundialista sin presión y con mucha ilusión
Eslovenia llega a la cita mundialista sin presión y con mucha ilusión
Jaime de Carlos - EP Jaime de Carlos - EP

La selección eslovena buscará dar la sorpresa en el Mundial de Sudáfrica al que acude con la esperanza de pasar la fase de grupos que no pudo superar en su única cita mundialista hasta el momento, la de Corea y Japón del año 2002.

Eslovenia llega a la cita africana liderada por la nueva generación comandada por Matjaz Kek desde el banquillo, que intentará refrendar la buena imagen que han dado durante los partidos de clasificación. 'Nueva' en el panorama europeo, sus participaciones internacionales se reducen al Mundial de 2002 y a la Eurocopa de Holanda y Bélgica de 2000, donde tampoco pasó la primera fase.

La falta de experiencia y la poca calidad de su plantilla, además del conflicto interno con su mejor hombre, Zlatko Zahovic, le pasaron factura hace ocho años, y por ello querrán mejorar su imagen en Sudáfrica, donde parten con esperanzas de superar el primer 'corte', para el que deberán luchar, salvo sorpresa, con los Estados Unidos, ya que Inglaterra parece fija y Argelia, ante la que debutará, no cuenta en teoría.

Una de las claves para el buen hacer esloveno ha sido la llegada de Matjaz Kek al banquillo, en enero de 2007, encargado de realizar el cambio generacional que le demandaba su federación y basado en su experiencia como seleccionador de categorías inferiores.

Con el consabido talento que reina en los Balcanes, Eslovenia optó por el buen fútbol y su inicio en la fase de clasificación fue positivo, pero se complicó tras una mala racha tras los encuentros ante la República Checa e Irlanda del Norte, donde sumó un punto de seis posibles y demostró que el gol puede ser su asignatura pendiente.

Sin embargo, reaccionó con cuatro victorias consecutivas sin encajar un tanto, dejando claro que, en cambio, atrás son fuertes y fiables, aunque sólo les dio para alcanzar la repesca por detrás de Eslovaquia. En ésta, sorprendió a la Rusia de Guus Hiddink, aprovechando un postrero tanto de Pecnik en Moscú y el valioso de Dedic en la vuelta en Maribor.

Eslovenia presenta un perfil parecido al resto de combinados de esa zona, aunque algo lejos del nivel competitivo y de calidad de Serbia y Croacia. Rival disciplinado y luchador, al que es difícil hacerle gol (6 en la fase de clasificación), su principal arma es la juventud y el bloque.

Handanovic es el líder de la defensa desde la portería

Así, Kek no cuenta en su plantilla con ningún jugador de gran renombre y la mayor parte de ellos están diseminados por varias Ligas europeas, pero sin jugar en equipos 'grandes'.

Seguramente, mucha parte del éxito de Eslovenia viene por parte de su trabajo defensivo, empezando por el que realiza desde la portería el joven Samir Handanovic, del Udinese italiano y que fue clave, sobre todo en la ida de la repesca ante Rusia.

Considerado uno de los guardametas más prometedores del Viejo Continente, Handanovic, que en Sudáfrica estará acompañado por su primo Jasmin, también arquero, es muy respetado por sus propios compañeros de selección, que le consideran pieza indispensable. Hábil e intuitivo en los lanzamientos de penalti, en el área impone su estatura (1,95), aunque tenga problemas en los balones cruzados.

Junto a él, destacan las figuras del capitán Robert Koren, del West Bronwich Albion y que es el 'cerebro' en el centro del campo, y la del delantero Milivoje Novakovic, del Colonia alemán, máximo goleador en la fase de clasificación con cinco tantos y que ha marcado 16 en la Bundesliga.

Kek despejó todas las dudas

Todos ellos están dirigidos desde el banquillo por Matjaz Kek, un técnico sobre el que había muchas dudas en el país por su escasa experiencia internacional cuando cogió las riendas del combinado nacional en 2007. Habiendo defendido únicamente la camiseta eslovena en una ocasión y con los dos títulos del Maribor y su paso por las categorías inferiores como aval, Kek tuvo que convencer a los escépticos que no le consideraban el idóneo.

Las cosas no comenzaron bien bajo su mando y no logró la clasificación para la Eurocopa de Austria y Suiza de 2008, pero sí empezó a sembrar la semilla del actual equipo, inculcándole sobre un fuerte espíritu de equipo.

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