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Un `debutante´ con mucho peligro

  • Está encuadrado en el grupo D junto a Alemania, Australia y Ghana
Disputan su primer Mundial tras la independencia de Montenegro en 2006
J.S. - Europa Press J.S. - Europa Press

La selección de Serbia afrontará en Sudáfrica su primer Mundial en 'solitario' con la ilusión generada por una excelente fase de clasificación, en la que el conjunto de Radomir Antic obtuvo su billete con suficiencia por delante de Francia. Tras la independencia de Montenegro, que tuvo lugar en 2006, Serbia pudo olvidar su discreto papel en el Mundial de Alemania y dar paso a una nueva etapa con Sudáfrica como objetivo final. Un propósito que se ha cumplido de forma brillante y que ha desatado el optimismo en el 'nuevo' combinado 'plavi'.

 

Y a priori no resultaba sencillo, ya que Serbia estaba encuadrada en el grupo siete de la zona europea, junto a uno de los colosos del Viejo Continente, Francia, y otros rivales peligrosos como Rumanía, Austria o Lituania. La aparente dificultad fue solventada con sorprendente facilidad. Serbia ganó siete de sus diez partidos y sólo cedió en dos ocasiones -una de ellas cuando ya estaba clasificada-. Con una tarjeta de veintidós goles a favor y sólo ocho en contra, el cuadro 'plavi' avisó de su potencial y mandó a Francia a jugarse su billete en la repesca.

Con un esquema clásico de 4-4-2, el conjunto balcánico ha contado con varios líderes en cada línea que incrementaba el nivel del grupo. El defensa del Manchester United Nemanja Vidic aparece como el auténtico jefe de la zaga, 'tocada' por la baja del sevillista Ivica Dragutinovic, bien respaldado por el lateral del Chelsea Branislav Ivanovic y el guardameta Vladimir Stojkovic, que ha completado una fase de clasificación muy buena. En el medio, como es habitual, mucho talento con la presencia del joven Milos Krasnic, del CSKA de Moscú, y de Milan Jovanovic, del Standard de Lieja, y un veterano como Dejan Stankovic, del Inter. Arriba, el 'gigante' del Valencia Nikola Zigic es la referencia.

En principio, superar la primera fase del torneo debería ser el propósito de los pupilos de Radomir Antic, aunque el grupo se presenta duro por la presencia de Alemania, la emergente Ghana y la siempre dura Australia. Si superan la ronda, no serán un rival deseado para nadie en los cruces.

Krasnic, el Nedved serbio

Las principales referencias serbias vuelven a estar en la zona del centro del campo, posición en la que el talento del país sobresale por encima de cualquier otra. Ahí, emerge la figura de Milos Krasnic, de 25 años, y sobre el que van a estar pendientes muchas miradas, sobre todo de los clubes europeos, que quieren en sus filas a un jugador cada vez más cotizado. De perfil físico y de fútbol similar al checo Pavel Nedved, pese a su juventud, Krasnic afrontará su segunda experiencia mundialista, después de vivir con amargura la de hace cuatro años cuando apenas tuvo minutos.

El interior olvidó esta decepción al año, cuando lideró a su combinado al subcampeonato continental sub-21, éxito que no le acabó de catapultar pese a la confianza otorgada por Javier Clemente, cuya marcha le condenó al ostracismo con Miroslav Djukic, que aseguraba que no tenía cabida en el equipo. Radomir Antic le rescató y le convirtió en indiscutible, haciéndole jugar los diez partidos clasificatorios.

Junto a él aparece el talento de Milan Jovanovic, apodado en Bélgica la 'Serpiente' por su habilidad para regatear rivales. Con facilidad para el gol ('pichichi' con 5 tantos en la clasificación), Antic le usa en el lado izquierdo del centro del campo.

Un entrenador curtido en mil batallas

Uno de los grandes culpables de la clasificación de Serbia es su seleccionador, un viejo conocido de la Liga española como Radomir Antic, que ha conseguido aunar fuerzas, vincular generaciones diferentes de futbolistas y dar paso a las nuevas promesas balcánicas al tiempo que conjugaba un equipo serio y alejado de la habitual anarquía del fútbol serbio.

Con esas bases, el ex técnico de Real Madrid, Atlético y FC Barcelona, entre otros, hizo nacer una selección fuerte mentalmente que superó sin problemas la fase clasificatoria. Así, después de no poder evitar el descenso del Celta a la Segunda División, estuvo cuatro años en el paro, hasta que respondió a la llamada 'plavi'.

Antic trató de hacer olvidar el juego anárquico que ha caracterizado siempre a Serbia para crear un bloque férreo en defensa que no desdeña el fútbol ofensivo, gracias al talento que siempre florece en los Balcanes. Gran psicólogo y de fuerte personalidad, es capaz de sacar el máximo a sus plantillas y jugadores y medios de comunicación le respetan.

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