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Los 'oscuros' negocios de Laporta

  • El presidente quiso embolsarse más de 4 millones de euros a costa del Mallorca
El presidente quiso embolsarse más de 4 millones de euros
I.L I.L

La ex Unión Soviética, ese gigante con pies de acero y cabeza de gas, se ha convertido en el principal nido de negocios del planeta. Todos los empresarios miman cuidadosamente sus relaciones con los países que formaron la URRS porque ahora, todos ellos son un hervidero activo de dólares accesibles y claras posibilidades de inversión.

Metido en esa élite de grandes negociadores no podía faltar Joan Laporta, que sigue escarbando euros por doquier en cada rincón aunque ello conlleve un intento de robo al mismísimo Mallorca. ¿Le habrá hecho gracia a Etoo?

El presidente barcelonista ha visto destapada toda la red de viajes secretos que estaba llevando a cabo en los últimos meses y que sólo su bufete de abogados podía explicar. Su organización, que recibe el nombre de Laporta & Arbós Advocats Associats, entró de lleno en la negociación para la venta del Mallorca. No para adquirir el equipo bermellón, desde luego, sino para intermediar en la venta del club balear por 60 millones de euros a la multinacional uzbeka Zeromax. Esta empresa uzbeca, conocida bastante de cerca por Laporta, le bastó para solicitar nada menos que un 7% de comisión por haber ayudado, lo que se traduce en unos 4,2 millones de euros.

La relación del presidente culé con la entidad uzbeca nace en el trato que tiene el Barcelona con el Bunyodkor, aquél equipo en el que milita Rivaldo y que dejó en las arcas blaugranas unos 5 millones de euros por una serie de actividades (mínimas e irrisorias) con el cuadro de Guardiola. El equipo ex soviético, semifinalista de la Champions Asiática, pertenece económicamente a la citada empresa Zeromax.

Aprovechando esa relación, el máximo mandatario culé decidió ‘pescar’ en terreno pantanoso y pese a que nadie le pidió ayuda, se la ofreció al Mallorca con el fin de cobrar una suculenta y vergonzosa suma final. Aquella obra, que bien hubiera podido firmar cualquier ‘pez gordo’ de Wall Street con lamentables intenciones, lo firmó l mismísimo Laporta, ése que pretende llegar al podio de la política catalana. Mal ejemplo para todos, desde luego.

Nadie puede pedir cuentas al presidente por sus cuestiones personales (al no ser que sea el club quien pague), pero está claro que Joan ha aprovechado su posición como máximo estandarte del barcelonismo para rellenar sus bolsillos y los de sus negocios personales. No es sólo eso, sino un reflejo de lucro a costa de aquello que representa y que le hace estar en la élite…de los supuestos cacos futboleros.

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