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Cesc se cansa de decir no al Barça

  • Quiere seguir en el Arsenal esta temporada
Quiere seguir en el Arsenal
I.L. I.L.

Parece que Joan Laporta no se entera de que va la película. Su objetivo es fichar a Cesc Fábregas para ganarse el apoyo de una afición que quiere verle fuera del palco presidencial lo antes posible. Pero los sueños, sueños son. Y el capitán del Arsenal ha manifestado en la página web del equipo londinense su deseo de seguir jugando en la Premier la próxima temporada.

Por mucho que quiera equipararse a Florentino Pérez, el presidente del Barcelona nunca lo va a conseguir. Ya ha intentado imitarle con el fichaje de Ibrahimovic. Pero, al igual que pasa en el mundo de la música, la copia nunca puede superar al original. Del mismo modo que Oasis nunca serán mejores que los Beatles, Joan Laporta nunca será capaz de equiparar operaciones tan rentables para el equipo blanco como fueron las de Zidane, Beckham o las últimas de Kaká y Cristiano Ronaldo.

LAPORTA, UNA BROMA AL LADO DE FLORENTINO

El fichaje del delantero sueco ha sido de chiste. Una operación 'escandalosamente escandalosa', como diría Manuel Llorente, presidente del Valencia. El equipo culé ha invertido más de 80 millones de euros en un jugador al que, como mucho, le quedan tres años de buen fútbol. Aquí Laporta tenía razón cuando decía que esta operación nada tenía que ver con la Cristiano Ronaldo ya que, efectivamente, el fichaje del portugués va a ser más rentable a todos los efectos que el del ex jugador del Inter.

CESC LE DICE NO OTRA VEZ

Ahora se le ha metido entre ceja y ceja fichar a Cesc Fabregas. Pero parece que al jugador del Arsenal no le apetece tener como jefe al fanfarrón de Laporta. Al contrario que cuando tuvo que abandonar el Barcelona hace seis años, el catalán se siente valorado en Londres, y de jugar en el Camp Nou estaría a la sombra de Xavi, Iniesta y el resto de compañeros canteranos. Además, en Barcelona se rumorea que el jugador tendría un precontrato firmado con Sandro Rosell. Sería por tanto un doble mazazo para el actual presidente: primero, porque ha sido incapaz de ficharle en sus siete años de mandamás blaugna; y, segundo, porque su mayor enémigo, el ex vicepresidente Rosell, sería el que se llevaría los elogios por su fichaje.

UN VERANO REPLETO DE FRACASOS EN MATERIA DE FICHAJES

En definitiva, un nuevo fracaso (y ya van unos cuantos) en la política de fichajes del conjunto culé. Lo bueno para el actual presidente es que sólo le queda un año de mostrar sus limitaciones como presidente. Lo malo, que va a pasar a la historia que el hombre que no pudo traer al hijo pródigo, Cesc Fábregas.

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