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'Ibracadabra' tumbó a la mentira griega

  • Un tanto suyo y otro de Hansson hicieron justicia
David Jorquera - La Crónica David Jorquera - La Crónica
Un tanto del delantero del Inter de Milán abrió la lata para los suecos que fueron superiores a lo largo de todo el partido.

Suecia se impuso justamente a la peor Grecia que hemos visto en los últimos años por 2-0 gracias a los tantos de Ibrahimovic y Hansson. Los suecos sólo tuvieron que esperar sus oportunidades, mientras que los griegos quedaron al descubierto desde el primer momento. Más moral para España después de ver el choque entre los otros dos rivales de nuestro grupo.


Contemplar un partido jugado por Grecia es poco menos que un suplicio, una condena. No se puede jugar peor, ser menos ambicioso y tan miedoso. Pero esta es la Grecia que se llevó la Eurocopa de Portugal, de la que, por cierto, es campeona hasta que Austria y Suiza (no ellas como selecciones, sino como territorio) demuestren lo contrario.


Rehhagel, alemán de nacimiento, y seleccionador de Grecia, es uno de los genuinos representantes del "amárrate como puedas". Su táctica ultradefensiva, formada por un sistema 5-4-1, es una invitación al no fútbol en toda regla. Incluso, su propia afición demostró durante el partido que no comulga con las ideas de este entrenador.






La idea de partido planteada por el señor Rehhagel quedó plasmada a los dos minutos de partido. Charisteas hizo volar de una patada a Hansson. Amarilla. Lo que había que haberle dicho al jugador griego que la patada hay que dársela al balón y no al jugador, aunque claro, en el Rehhagel system, una patada parece estar mejor valorada que un regate o un intento de filigrana.



Los suecos, sosos en su juego aunque voluntariosos, intentaban ser más directos, pero la tela de araña montada por los griegos les impedía penetrar en el área de Nikopolidis. En una de las pocas aproximaciones de los suecos en la primera parte, Zlatan Ibrahimovic, que finalmente fue de la partida, remató a la remanguillé de cabeza ante la salida del George Clooney griego, Nikopolidis, y el balón acabó marchándose por encima del marco de la portería griega.


Pitos a los griegos


La desesperación, palpable en el terreno de juego, se trasladó también a la grada. De esta forma, prácticamente la totalidad del estadio, comenzó a abuchear el juego contemplativo de los helenos. Tal vez debido a ello, poco más tarde, Basinas sacó el primer disparo serio de los griegos en el partido. Isakson tuvo que meter las manos para enviar el balón a saque de esquina.


El paso por los vestuarios sirvió de revulsivo para los suecos. Los griegos siguieron a su aire, sin prisas, pertrechados atrás, y dejando que corriera el tiempo, por si sonaba la flauta y en algún rechace o segunda jugada conseguían marcar. Sin embargo, el fútbol, a veces, es justo. Y lo fue con las ganas, que no buen juego, del combinado sueco, o mejor dicho, sirvió de castigo para unos griegos irreverentes y mediocres en el día de hoy.





Larsson e Ibrahimovic fabricaron el primer tanto del partido. Una dejada del veterano punta fue aprovechada por Zlatan, que desde fuera del área agarró un disparo tremendo que se coló por la escuadra de Nikopolidis. Gol que hacía justicia. Premiaba la intención. Poco después, llegaba el segundo. Fue un tanto al más puro estilo griego, basado en rechaces, empujones, y al final el balón acabó en la cazuela. Hansson, que pasaba por allí, aprovechó una pésima salida, nuevamente, de Nikopolidis, y con Seitaridis como padrino de la ceremonia consiguió el segundo tanto. Más justicia aún.


Los minutos restantes fueron los que tradicionalmente se conocen como de la basura. Sin embargo, sirvieron para desenmascarar, si no lo estaba ya a lo largo de todo el partido, todas las carencias de una Grecia que hoy demostró cualquier cosa, menos que es la actual campeona de Europa. Lo bueno que nos queda de todo esto es ver que si Grecia ha podido ganar un europeo con estos jugadores y esta filosofía, nosotros tenemos que tener nuestra oportunidad. Los rivales nos dan moral, incluso cuando no jugamos.




Ficha técnica:





Grecia: Nikopolidis, Torosidis, Dellas (Amanatidis 70"), Kyrgiakos, Seitaridis, Antzas, Katsouranis, Basinas, Karagounis, Gekas (Samaras 46"), Charisteas.



Suecia: Isaksson, Alexandersson (Stoor 73"), Hansson, Mellberg, Nilsson, Wilhelmsson (Rosenberg 77"), Andersson, Svensson, Ljunberg, Ibrahimovic (Elmander 71"), Larsson.


Goles: 1-0 Ibrahimovic (66"), 2-0 Hansson (71")




Árbitro: Massimo Busacca. Amonestó a Charisteas (2”™), Seitaridis (51"), Torosidis (60")


Estadio: Salzburg Wals-Siezenheim, 30.000 espectadores en las gradas.


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