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Guardiola se postula vistiéndose de Capello

  • Si sustituye a Rijkaard impondría profundos cambios en el club
Luciano Sabatini Luciano Sabatini


El Barcelona busca un cambio en el banquillo. Dos son los principales candidatos a ocupar el puesto de entrenador para la próxima temporada, Michael Laudrup y Pep Guardiola. Gran parte de la directiva azulgrana aboga por un hombre de la casa, y a Guardiola ya le han pedido un informe de cómo debería ser su Barcelona, si es el elegido para promocionar desde el filial, que actualmente milita en Tercera División.

El ex jugador azulgrana es partidario de realizar profundos cambios en la forma de trabajar de la primera plantilla, ya que considera que se está perdiendo profesionalismo y compromiso con el club, algo en lo que no le falta razón.

Al más puro estilo Capello, el informe de Pep pretende endurecer la disciplina de los culés, algo que ael italiano quiso imponer en su primera etapa en el Madrid y no pudo. Hay tres aspectos básicos en los que se apoya el estilo que desea imponer: reestructuración de la forma de trabajar del equipo, cambios en los servicios médicos y adaptación del sistema de juego a los jugadores y necesidades.


3 medidas en un régimen "italiano"




Para Guardiola es básico recuperar la unión y la profesionalidad de una plantilla que ha sido incapaz de ganar títulos en las últimas temporadas. Así el técnico azulgrana propone que se tenga más controlados a los jugadores, que deberían permancer muchas más horas en el régimen del club. Esto es, una concentración a primera hora de la mañana en la Ciutat Esportiva de Sant Joan Despí, un entrenamiento matutino, una hora de atención a la prensa, masaje, comida en grupo en las mismas instalaciones, siesta, y otro entrenamiento o una clase teórica por la tarde. Con ésto se pretende que los jugadores tengan una dedicación total al club, en lugar de las dos horas que tienen ahora y tras las cuales disfrutan del resto de la larga jornada libre.

La segunda de las medidas defendidas por Guardiola en el informe es cambiar la estructura del servicio médico del club. Cree que al Barça no le hace falta los mejores cirujanos o especialistas en roturas y lesiones, pero sí los mejores especialistas en diagnosis, para que luego se pueda derivar al jugador al médico que corresponda a su especialidad. Para ese puesto de responsabilidad, como jefe de diagnóstico, el doctor Ramón Cugat es el elegido por el técnico del filial.

En este mismo sentido, Guardiola cree necesario mejorar de sobre manera la preparación física de la primera plantilla, lo cual es uno de los puntos flojos del equipo.Propone compaginar las giras comerciales con los entrenamientos. No veta de manera radical las giras de verano pero sí ve necesario que los jugadores tengan un entrenamiento específico en la parcela física y no se descuide durante todo el año.

Por último, el catalán es partidario mantener un estilo de juego ofensivo, pero cree que la plantilla actual tiene deficiencias que hay que paliar. Ve que el equipo tiene muchos jugadores técnicos, de toque, pero cree que se necesita equilibrar la plantilla con otros con velocidad y fuerza, que es justo lo que falta en el equipo. Además, no es defensor de que el 4-3-3 actual sea invariable, sino que se debe ser más laxo ante la posibilidad de cambiarlo según las características del rival.

La pelota ahora queda sobre el tejado de la directiva azulgrana.
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