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Bendita la llegada de Lass

José Manuel Estrada José Manuel Estrada

Sólo 77 minutos sobre el césped y ya se ha ganado el cariño del Bernabéu. La llegada de Lass le ha dado mucho al Real Madrid en apenas un partido que, por cierto, era de los más complicados para los merengues en los últimos meses. En frente estaba el Villarreal de Pelegrini, un equipo vistoso, con individualidades y con colectivo, que ya hace mucho tiempo presentó su candidatura a estar codeándose entre los grandes del fútbol español. Por eso la dificultad era aún mayor. Aunque es muy prematuro, Lass ha aportado en un único partido ese equilibrio de trabajo sucio que tan necesario es para un equipo de la talla del Madrid.


Desde el minuto 1 de la primera parte pudimos comprobar su actitud: el francés sabe perfectamente cuál será su rol, su papel y su oficio en el Real Madrid. ¿Qué cuál es? Pues trabajo, trabajo y más trabajo. Podríamos ponerlo en mayúsculas -TRABAJO- o, incluso, con giros matemáticos: trabajo al cubo. Sin embargo, esa palabra en el diccionario futbolístico madridista tiene un sinónimo claro: Lassana Diarra. Esa raza, ese coraje, esa entrega y ese desgaste en el centro del campo sirven, no sólo para robar balones, sino también para que los demás compañeros se puedan aprovechar de su potencial físico que, al menos en lo visto contra el Villarreal, impresiona. Y esto lo digo porque al francés no se le notó en absoluto ese tiempo de inactividad que le había dejado varias semanas en el dique seco antes de su fichaje por los blancos.


Quizás no sea un jugador brillante que aporte vistosidad al juego de Juande, pero es un obrero, un hombre de equipo que en esos primeros 77 minutos vestido de corto ya se ha ganado dos cosas importantes. Primero, el respeto de una afición que ha comprobado cómo se las gasta alguien de su nivel. Segundo, el cariño del vestuario. Y es que, tras el partido, varios compañeros comentaban en petit comité lo siguiente: “hemos hecho un buen fichaje, nos va a venir muy bien para nuestras necesidades y, además, es buena gente”. A eso le llamo yo empezar con buen pie.
Por delante nos queda la decisión de Juande Ramos sobre la inscripción, bien de Lass o de Huntelaar para la Champions. Sinceramente no sé cuánta presión puede tener en estos momentos el entrenador del Real Madrid. Lo que es cierto es que va a tener un gran dilema antes de decantarse por uno o por otro: en un lado tenemos el fichaje estrella, que es Huntelaar, y por el otro al trabajador del fútbol práctico, que es Diarrá. Juande, en su foro interno, quiere decidirse por el trabajo y por la cantidad de variables tácticas que le ofrece Lass, pero desde el club se le está aconsejando que un jugador como Huntelaar va a vender más camisetas y es el 9 elegido para sustituir a Van Nistelrooy.


Toca deshojar la margarita… ¿Qué dirá la dichosa flor? ¿Blanco o negro? ¿Delantera o centro del campo? ¿Gol o polivalencia? De momento sólo ha hablado el Bernabéu que, cuando iba a ser sustituido, despidió a Lass con una gran y generosa ovación. Al menos hasta ahora, en palabras de la afición- que algo tendrá que ver en esto-, Lass Diarrá gana por 1 a 0.
 

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