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Un regalo, una presidencia

David Jorquera David Jorquera

En el fondo de nuestro corazoncito siempre guardamos un niño. Esa idiosincrasia hace que las personas seamos sensibles a los estímulos externos en forma de sorpresas, regalos o alegrías. Con esto quiero llegar a la cuestión que ocupa la actualidad del Real Madrid: el candidato o los candidatos a las elecciones que consigan llevar debajo del brazo una promesa electoral en forma de ‘crack’ tienen mucho ganado. Por mucho que algunos se empeñen en decir que un presidente no puede ser elegido por los nombres que éste traiga, la realidad dice que no es así.

Ayer hablé con un buen amigo, socio del Real Madrid, y me lo reconoció: “Yo voté a Calderón en las pasadas elecciones porque afirmó tener fichados a Kaka, Cesc y Robben, tres peloteros de cuidado”. Y como él, estoy seguro que la gran mayoría de los 8.344 votantes que introdujeron la papeleta con el nombre de Ramón Calderón en las urnas calientes del Bernabéu. Los nombres de los futbolistas son la base de las elecciones, por mucho que algunos apelen al sentimiento madridista de otros candidatos o acompañantes de éstos. Palacios, que estuvo cerca de vencer ya que computó un total de 8.098 votos, insinuó tener fichados a Iniesta y Joaquín por poner dos ejemplos. Ahí Calderón le ganó por la mano y le superó, tema voto por correo aparte. Por cierto, no se me olvida que Calderón, en un nuevo renuncio, prometió fichar para la sección de baloncesto a Carlos Jiménez. Agua. Y de Divac mejor no hablar. Figurante de carteles y fotografías promocionales, al serbio no se le vio el pelo por Vistalegre en todos estos años. Pero oye, el nombre quedó bonito en su momento y, a buen seguro, algún voto recaudó para la causa.

Con esto quiero decir que más allá de las promesas económicas, ‘políticas’ o sociales, el socio vive del césped. La hierba es la que manda. La famosa frase “el dinero en el campo y no en el banco” es la que mejor puede resumir los comicios que se avecinan. Los peces gordos se llaman Kaka, Cristiano Ronaldo y Messi. Si alguno de los candidatos llega con uno de ellos bajo el brazo, cuidado. Si lo hace con dos, cerremos el chiringuito y alabemos al nuevo presidente.
 

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