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Lass es mejor jugador que Diarra

Rubén Cañizares Rubén Cañizares

Al principio decidí ser cauteloso, muy cauteloso. Jugadores como Gravesen, Pablo García o Emerson también demostraron ciertas maneras en sus primeros partidos portando la elástica merengue. El final de todos ellos es sabido de sobra. Así que era necesario ser prudente. Igual sus buenas actuaciones podían ser fruto del ímpetu del nuevo, conocedor de que todos (aficionados, compañeros, cuerpo técnico y medios de comunicación) le están examinando jugada sí, jugada también. Pero después de ocho partidos, con Gago o sin Gago junto a él, en casa o fuera del Bernabéu, con un equipo encerrado o jugando con espacios, sea como sea, ya no tengo dudas. Lass es mucho mejor jugador que Diarra. Con todos los respetos al malí, que durante sus dos años y medio de blanco no recuerdo actuación suya alguna por la cual el Madrid haya perdido un partido, mientras que sí rememoro varios encuentros ganados por sus virtudes (el de la Liga de Capello contra el Mallorca, verbigracia), creo que no hay color.

Con el galo en el campo, el Madrid sólo sabe ganar y ha encajado un sólo gol en siete partidos. Lass ocupa más espacio en el campo que Diarra. Mueve la pelota con mayor sentido y mayor calidad. Técnica y tácticamente está más dotado que el africano. Mantiene la calma y la serenidad en todo momento mientras que Mamahadou suele perder el control de sí mismo en ciertas acciones o decisiones. Y físicamente es un auténtico pulmón que evita el desgaste defensivo de jugadores imprescindibles que sólo deben mirar la portería contraria, como Robben, Higuaín o Sneijder, además de asegurar al equipo por ambos flancos con continuas coberturas a los laterales. A mi entender Diarra tiene más limitaciones que Lass, y si a esto le unimos la edad de cada uno, el francés 22 y el maliense cerca de cumplir 28, a la hora de elegir de cara a la próxima temporada me quedaría con el primero.

Todos los que conocen a fondo el vestuario blanco cuentan que Mamahadou es uno de los jugadores más queridos de la plantilla. Es como un niño chico, está todo el día bromeando y jugando; le encanta ser el centro de atención y que sus compañeros le mimen y le cuiden. El verano pasado, el incondicional apoyo de los pesos pesados del vestuario evitó que Mijatovic le vendiera, pero tras el fichaje de Lass, lo más probable es que uno de los dos deba marcharse. El francés aún debe pasar la última prueba de fuego: partidos de alto nivel en la Champions. Si la supera, el Madrid habrá encontrado al nuevo Makelele tan anhelado en la casa blanca desde la marcha de Claude en 2003. Y aunque el sentimentalismo por Diarra sea gigantesco, yo no me lo pensaría. Lass ante que Diarra.

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