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"Florentino es el número uno"

Alberto Piñero Alberto Piñero

Se declara el estado de optimismo en el madridismo. La aparición esta semana de Florentino Pérez ha eclipsado los éxitos del Barcelona (como la consecución de la Copa del Rey), a la vez que los fracasos del propio Real Madrid (como la derrota en Valencia). Aún queda casi un mes para las elecciones, pero el ex presidente parece haber traído aires renovados que invitan a mirar hacia el futuro con bastante más ilusión y optimismo que hace tan solo unos días.

Fíjense, que después de estar tres años sin hablar y haber sido sometido a todo tipo de preguntas sin descanso durante una hora continuada, la conclusión inmediata que saqué (yo, y gran parte de los que lo vieron) fue: “éste es el número uno”. Eso fue lo que me dijo un compañero que tenía al lado nada más terminar la comparecencia pública del ex presidente blanco. No hizo falta más. Asentí dándole la razón. Son cinco palabras que componen una frase muy simple, pero que a su vez expone a la perfección el encanto y el misterio de Florentino Pérez.

Y es que no todo es ganar, como bien se ha comprobado en estos últimos tres años. De hecho, si tuviéramos que destacar algo del paso de Florentino por la Casa Blanca seguramente no serían las dos Ligas y la Champions logradas, sino quizá el que proyectara la imagen del Madrid hasta límites que muchos ni habíamos conocido, algo que se ha perdido con este último presidente. Tuvo muchos aciertos más, pero también cometió muchos errores y se pasaron tres años en blanco. Es lógico que no todo fuera perfecto, pues nadie es infalible, pero daba la sensación de que el Madrid no era un equipo de barrio, sino de verdad el más grande entre los grandes, que él era capaz de dirigir a la perfección la nave merengue a cualquier puerto que se propusiera, y que todo estaba bajo control, algo que sólo se perdió al final, cuando vio que el vestuario estaba “malcriado”, que fue precisamente lo que provocó su dimisión.

Esa es la misma imagen que Florentino volvió a proyectar en su primera aparición pública, la de que es muy capaz de redirigir este trasatlántico mientras que, aun sin haberse dado a conocer los proyectos deportivos y sin tener en cuenta los posibles fichajes que suenan, al resto de candidatos aún les quedan varias millas para ponerse a la altura del ex presidente. Eugenio Martínez Bravo da la sensación de ser un magnífico capitán también, pero quizá para un barco algo menor. Eduardo García por su parte, es un grumete que además ha recalado en una barcaza no más grande que la de Pinocho, en la que cualquier pez que pase a su alrededor parece una ballena a punto de comérselo. Y Juan Onieva creo que no va a poder quitarse esa imagen de Jack Sparrow por mucho que salga en todos los medios de comunicación que pueda de aquí al 14 de junio. Si a esto ya le sumamos la ilusión que generan los fichajes que suenan y el rédito que mantiene de su primera etapa en la que demostró que sí que puede ficharlos, parece lógico pensar que Florentino sea el número uno ahora mismo.

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