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A cuento de qué tanto ataque

Alejandro Alcázar Alejandro Alcázar

Entiendo que la gente se alerte cuando se habla de la cifra que el Real Madrid pagará al Manchester United por el traspaso de Cristiano Ronaldo. También entiendo que quien se tendría que pronunciar es la masa social blanca, porque si a Florentino le sale mal la operación quienes lo van a pagar son ellos con un endeudamiento brutal que podría llevar al club a balancearse en el precipicio de la desintegración.

Sin embargo, y de esto los catalanes saben, la mayoría de los expertos que han analizado el desembolso que hará el Madrid por Cristiano Ronaldo y Kaká dicen lo mismo: “Serán rentables”. Cada cual ofrece una cifra, pero todos coinciden en que serán rentables. Fíjense si serán rentables que Florentino ha parado el fichaje de Villa por sentirse engañado por el Valencia y considerar que el asturiano puede no ser tan rentable que los dos últimos FIFA World Player. Florentino mide sus inversiones desde esa perspectiva.

Y es cierto que el madridismo está apenado porque Villa es un jugadorazo al que les gustaría ver vestido de blanco. Lo que no llego a entender muy bien es la repataleta de muchos por la inversión que está haciendo Florentino. El Barcelona, por ejemplo, tuvo sus sus momentos cuando ficharon a Cruyff, Maradona, Ronaldo o el propio Rivaldo y desde aquí se vivió con un silbido de “hostia tú”.

Lo que detecto es que Florentino ha apeado del disfrute del triplete demasiado rápido a los azulgrana, con Laporta a la cabeza. Que el presidente del Barça se ha encontrado con Florentino cada vez que ha ido a por un jugador y entiendo que esté molesto por ello. Pero como han dicho Piqué o Alves, la Liga va a ganar en espectáculo y en competitividad entre los dos clubes más grandes de nuestro fútbol. Con la llegada de Cristiano, Kaká y seguro que otros nuestra Liga volverá a ser ‘la mejor Liga del mundo' sin ningún tipo de dudas.

Por eso me parece que las cosas se están sacando de quicio y que cada cual se aprovecha para meter su cuchillo particular. Es cierto que la inversión es brutal, pero la rentabilidad promete lo mismo y eso es lo que de verdad molesta. A mí, por ejemplo, me molesta que Lissavetzky siga haciendo la vista gorda a las irregularidades federativas y a las amenazas de FIFA y UEFA. Pero, más me molesta que diga que va a vigilar estos fichajes tan caros. Y yo me pregunto ¿y quién vigila a Lissavetzky?

 

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