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Brasil, territorio prohibido

  • "No niego que tenga unas cualidades que sean llamativas a la vista del aficionado medio al fútbol. Pero, siendo serios, el Real Madrid aún le queda muy grande a Lucas Moura"
Daniel Castellanos - La Opinión
Daniel Castellanos - La Opinión Daniel Castellanos - La Opinión

En un mundo loco en el que, de un tiempo a esta parte, España era la tabla de salvación de los futbolistas brasileños para desarrollar su carrera profesional, la antagónica situación económica que viven ambos países ha hecho que Brasil se haya convertido en un mercado muy caro para los clubes europeos.

Y no entiendo la postura del Real Madrid (o más bien, de la prensa que vive del Real Madrid) de querer colocarnos cada cierto tiempo a un jugador de esa Liga. Primero fue Neymar, el gran talento de aquellas tierras. Un jugador por el que merecería pagar 50 millones o los que sea de no ser por su díscolo carácter y de su querencia a tener siempre el papel protagonista. Dos defectos que para nada casan con una cultura futbolística como la del Real Madrid. Eso y sus toqueteos con Sandro Rosell, que parece que fructificarán con un traspaso al Barcelona en uno o dos años, han hecho imposible su llegada al equipo blanco.

En el pasado mercado de invierno otro futbolista que salió a la palestra fue el de Mario Fernandes. Lateral alto que también puede desenvolverse a central, algún día habría que investigar cómo narices se pudo relacionar este jugador a un club como el Madrid. Para que se den cuenta de cómo esta de inflado el mercado de traspasos brasileño, el Gremio de Porto Alegre pidió hasta 25 millones de euros por su traspaso por alguien que ni siquiera es internacional por su país.

Y el último ejemplo lo tenemos en Lucas Moura, otro de los llamados a liderar el fútbol brasileño del futuro. No niego que tenga unas cualidades que sean llamativas a la vista del aficionado medio al fútbol. Pero, siendo serios, el Real Madrid aún le queda muy grande a Lucas Moura. Y Mourinho, poco dado a apostar por jugadores sin apenas bagaje, no creo que se tire a la piscina y dé el ‘ok’ a una operación que se puede ir por encima de los 40 millones de euros.

Lo que está claro es que los clubes brasileños se están aprovechando de la difícil coyuntura económica que vive España para pedir precios desorbitados por sus jugadores. Si a eso le unimos la cercanía del Mundial de Brasil y a la mentalidad que se ha instalado en ese país de no dejar salir a sus cracks hasta que se haya celebrado esa competición, al Real Madrid no le queda otra que admitir que, hasta dentro de dos años, Brasil es territorio prohibido. Hasta entonces, aprovechemos a las perlas de nuestro fútbol, que aunque sin ser tan mediáticas ni tan caras como los cariocas, han hecho de España la mayor potencia futbolística mundial de la actualidad. ¿O acaso Silva y Borja Valero tienen algo que envidiar a los Neymar, Moura y compañía?

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