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La clase de Rijkaard gusta en Chamartín

El holandés, futurible
José David López - Madrid José David López - Madrid

En el seno del Real Madrid se han interesado por la situción laboral del técnico holandés. Nadie se plantea el despido de Schuster, pero nunca está de más sondear el mercado.

Es innegable que en torno al conjunto blanco suelen merodear nombres con demasiada facilidad. Rafa Benítez tiene adeptos y sus éxitos como Red, le dan el cartel para que, cada cierto tiempo, su perfil apunte al Bernabeu. Arsene Wenger tiene una filosofía que adoran los históricos, los más viejos del entorno madridista y que, desde luego, se adapta a las exigencias que reclama cualquier grande. Pero en esta ocasión las señales no van hacia la Premier ni tan siquiera hacia el exotismo de otras etapas (véase Carlos Queiroz), sino hacia un estilo sobradamente conocido aunque de pasado comprometido, Frank Rijkaard.
 

Bernd Schuster tiene crédito en Chamartín, pero las dudas que está generando su equipo en estas últimas jornadas, unido al temor por la linea descendiente que lleva globalmente el equipo, abren el abanico a diversas opciones.

Un pasado azulgrana muy reciente

Así, la idea de Frank Rijkaard es descabellada pero real, extraña por su pasado azulgrana pero lógica por su ontología con la pelota, la que llevó al eterno rival a coronar Europa con una seña de entidad propia e inconfundible. París fue su cumbre, la que culminó el balón al suelo, pases cortos, apoyos constantes y un ejercicio incansable por sacar el máximo provecho de la calidad técnica. Eso sí, sería injustificable no citar el final de la 'era-Rijkaard' como blaugrana, donde el vestuario se le sublevó un el caos encendió una crisis que ahora intenta paliar Guardiola.

Con todo lo que conlleva el ex internacional 'orange', el entorno madridista ha querido conocer de primera mano cómo vive Frank actualmente, ya que su alejamiento de la prensa y del fútbol es total. El principal problema de la operación es, sin duda, la acogida que tendría en el Bernabeu, ya que sus días de azulgrana están demasiado recientes. Además, bastaría una llamada del Milan para que Rijkaard, que jugó y brilló como rossonero, aceptara el cargo que está en su cabeza.

Schuster es el jefe pero su mandamás puede estar sondeando ya posibilidades contrastadas para que, en caso de empeorar el tortuoso camino blanco, nada le pillara de imprevisto. Frank es y será una clara opción.

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