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Higuaín hace milagros

  • El partido más loco del siglo acabó con victoria blanca gracias al tesón y al genio del argentino
Real Madrid 3-2 Getafe
Eduardo Torrico - La crónica Eduardo Torrico - La crónica

Los milagros existen en el fútbol y el Bernabéu asistió atónito al que se produjo anoche. El taumaturgo se llama Higuaín y mantiene con vida en esta Liga a un Real Madrid que tuvo los dos pies en la tumba. Fue el partido más loco que se recuerda en años, en lustros, casi en siglos… Hubo de todo, menos fútbol. Pero que nadie se llame a engaño: esta épica victoria no puede enmascarar los problemas del equipo blanco, que necesita hace una limpia total de corrales. ¡Que llegue pronto Florentino y que empiece a fichar a diestro y siniestro! ¡Qué dé con un buen entrenador y que se le quite de la cabeza la loca idea de renovar a un incapaz absoluto como Juande Ramos!

3 - REAL MADRID: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Cannavaro (Javi García, 60’), Marcelo; Van der Vaart (Robben, 46’ – Drenthe, 63’), Gago, Guti, Higuaín; Huntelaar y Raúl.

2 - GETAFE: Stojkovic; Cortés, Cata Díaz, Mario (Belenguer, 46’), Rafa; Granero, Polanski, Casquero, Gavilán; Manu (Albín, 58’) y Soldado (Uche, 79’).

GOLES: 0-1 Soldado (10’). 1-1 Higuaín (46’ ).  1-2 Albín (84’). 2-2 Guti (86’). 3-2 Higuaín (93’)

ÁRBITRO: Delgado Ferreiro (Comité Vasco). Tarjeta amarilla para Gago (29’), Van der Vaart (42’), Granero (47’), Pepe (57’), Drenthe (64’), Rafa (70’), Higuaín (82’), Stojkovic (83’), Cata Díaz (92’) y Marcelo (92’). Tarjeta roja a Pepe (88’).

INCIDENCIAS: Estadio Santiago Bernabéu. Muchos claros.

Juande tuvo mucho de culpa en este desbarajuste. Empezó prescindiendo de Robben, al que hubo de recurrir cuando la cosa se puso fea. Y la cosa se puso fea bien pronto, porque a los diez minutos Soldado cabeceó un excepcional centro de Granero. Casillas llegó a tocar el balón, pero no pudo impedir que acabara en el fondo de la portería. Incluso con el marcador en contra, el Real Madrid seguía abúlico, como si la cosa no fuera con él. Y eso que el Getafe puso de su parte para meterlo en el partido, porque en la prolongación del primer tiempo Higuaín, aprovechándose de que Cata Díaz se había quedado dormido en el aria chica, subió el empate en el marcador a trancas y barrancas, en una acción de auténtico pícaro.

Con la salida de Robben, al inicio del segundo tiempo, se esbozó una leve mejoría. Pero Huntelaar y Raúl rivalizaban para ver quién era el delantero más torpe de la noche. Tampoco Albín les iba a la zaga, pues recién ingresado en el campo se quedó solo delante de Casillas y no supo qué hacer para batirlo. Fue poco antes de que llegara la enésima lesión de Robben, que dejó su plaza a Drente, lo más parecido a un futbolista que hay en estos momentos en toda Europa (lo siento, pero me resisto a llamar "futbolista" a Drenthe).

Poco antes ya había complicado más la situación Juande al prescindir de Cannavaro y meter a Javi García buscando no se sabe qué. La defensa blanca hacía aguas por todas partes y Soldado tenía de nuevo una ocasión inigualable para marcar. La historia se repitió poco después, en un mismo minuto, en el área contraria: primero Higuaín y luego, Sergio Ramos, cuyo trallazo fue sacado bajo palos. Nadie parece dispuesto a hacer diana.

Estalla el 'villarato'

Y llegó la locura: Delgado Ferreira, estrella del ‘villarato’, se tragó un clarísimo penalti de Cata Díaz a Higuaín. En la acción posterior, Albín puso el segundo tanto del Getafe en el marcador y ahí pareció acabarse la Liga. Pero quedaban todavía ocho minutos de infarto. Primero, el empate, de Guti, que no había hecho nada en toda la noche, pero que sacó magistralmente un libre directo para batir a Stojkovic. Luego, el penalti de Pepe a Casquero, el avenate del brasileño, su agresión salve a al getafeño y su expulsión. Casquero quiso pasar a la historia lanzando un penalti a lo Panenka en el Bernabéu en el minuto 90. Y lo falló, como no podía ser de otra manera. Mientras los compañeros de Casquero lamentaban tener a alguien tan estúpido en su equipo, Higuaín se hizo con el balón, llegó a la frontal del área, largó un zurdazo estratosférico y le dio, sin mecerla, la victoria al Real Madrid.

La función acabó con refriega entre Marcelo y Cata Díaz, y un intento de agresión barriobajera del argentino, que como futbolista no vale mucho (más bien nada), pero que como estibador en la Boca podría labrarse un futuro prometedor. Más allá de los tres puntos, lo de este Real Madrid es desolador. O mucho me equivoco, o la paciencia del Bernabéu ha llegado a su límite.

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