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El Real Madrid se aleja de la perfección

  • "En la mano del club está atajar esta situación o dejar que se enquiste en lo que queda de temporada, lo que posiblemente conllevaría la salida de Mourinho en junio"
Jaime de Carlos - La Opinión
Jaime de Carlos - La Opinión Jaime de Carlos - La Opinión

Creo que hay motivos para la preocupación. Es evidente que el Real Madrid de esta temporada está lejos de ser el de la pasada. Los motivos se me escapan. Quizás gran culpa de ello lo tiene el haber hecho una temporada prácticamente perfecta como ocurrió con la última. Cuando eso sucede, las comparaciones posteriores nunca van a ser buenas. De ahí que ahora, el equipo blanco se sonroje a la hora de tirar de estadísticas, pues no hay lugar por donde pueda aguantar las asociaciones con el Madrid de los 100 puntos y los 121 goles.

Quizás lo más anormal de todo esto sea lo ocurrido el año pasado, no lo que está pasando ahora. Es más soprendente perder solo 2 partidos en una Liga que caer en 3 de las 13 primeras jornadas. Pero, aún así, chirría mucho que algo así suceda en el Madrid. Y más si al término de la última derrota el técnico explota y hace público lo que era un secreto a voces: el club está lejos de tener una misma línea ideológica definida. Más bien está Mourinho por un lado y el Real Madrid, como institución, por otra.

Diría que no me ciega mi madridismo si digo que al Madrid esta temporada le han perjudicado más (bastante más) que beneficiado. Huelga decir que los grandes deben tener, normalmente, poco de lo que quejarse por malos arbitrajes. Pero esta temporada hay motivos de sobra para hacerlo. La última semana ha sido el mejor ejemplo, con dos labores pésimas de los colegiados en Manchester y Sevilla. Bien es cierto que, más allá de los primeros 25 minutos ante el City, el Madrid no jugó bien esos partidos. Y ello merece una crítica constructiva. Pero también lo es que, por justicia, los blancos deberían haber ganado los dos partidos. O, cuanto menos, haber tenido más facilidades para hacerlo.

 

Así, resulta normal saber que Mourinho está enfadado. Se siente solo y poco arropado a la hora de hablar ante los medios de comunicación. En marzo de 2011 Florentino dijo que "el señorío del Real Madrid es también defender al equipo de las injusticias arbitrarias. Es lo que hace nuestro entrenador, Jose Mourinho". Ahí está el problema a mi modo de ver. Que solo lo hace el técnico. La sensación que hay es que el portugués es el único que se desgasta en la institución denunciando los malos arbitrajes, mientras que portavoces como Butragueño o Pardeza analizan los partidos con demasiada tibieza.

Últimamente, Mourinho se viene mordiendo mucho la lengua. Como dijo en Manchester, sobre él pende una sación de la UEFA. Pero a ello también se une su hastío por la falta de unidad del club en este aspecto. Su enfado se convierte casi en pasotismo cuando descubre que en el club no hay intención de alzar la voz. Y eso es un problema grave. Porque incomoda al portugués y, por extensión, perjudica al grupo. Falta consenso en todos los estamentos internos y sin unión ya se sabe que es casi imposible conseguir los objetivos.

Se trata de un problema realmente complejo que creo que es preciso atajar cuanto antes. Hace tiempo que Mourinho viene mandando mensajes que evidencian que no se siente escuchado por el Real Madrid. Y, ante ello, la única solución que se me ocurre es sentarse con él y aclarar todo, de forma que se encuentre una salida a este callejón cada vez más cerrado. La temporada pasada estos problemas también fueron evidentes, pero pasaron a segudo plano porque la temporada fue magnífica en lo que respecta a la Liga. Pero ahora que las cosas vienen mal dadas todo empieza a aflorar.

En la mano del club está atajar esta situación o dejar que se enquiste en lo que queda de temporada, lo que posiblemente conllevaría la salida de Mourinho en junio. En estos momentos urge hacer piña, regresar a la unidad que tan buenos resultados ha dado en otras ocasiones. Por X o por Y, el Madrid no es ni la sombra del que arrasó la temporada pasada y la misión debe ser poner freno a esta cuesta abajo de resultados y fútbol. Urge recuperar la alegría y la frescura, enfocar todos los objetivos desde un punto de mira unificado. Y el primer paso debe orientarse hacia estabilizar la silla de Mourinho. Porque si ésta se mueve, todo el equipo se tambalea con ella.

 

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