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Un empate mortal

  • Un gol de Albín en la recta final del encuentro dejó al Real Madrid sin dos puntos.
Real Madrid 2-2 Espanyol
David Jorquera - Santiago Bernabéu David Jorquera - Santiago Bernabéu

El Real Madrid sufrió un nuevo y duro revés en sus intenciones por revalidar el título de Liga tras dejarse empatar en el Bernabéu por el Espanyol en la recta final del partido. Los de Mourinho no jugaron bien, y sólo con la entrada de Di María vieron algo la luz en la segunda parte. Sin embargo, el gol que hubiera dado la tranquilidad no llegó, y Albín logró el empate en los últimos instantes del choque.

Seguramente para nadie, o para casi nadie, fue una sorpresa el guión de partido que planteó el Espanyol en el Bernabéu. Una buena defensa, llegando incluso al encontronazo de posaderas de sus zagueros con el portero, y un delantero isla, bajo el nombre de Sergio García, para aprovechar lo que pudiera. No disponen de más recursos los catalanes hoy en día, por eso intentaron explotar lo poco que tienen. Bien es cierto que el Madrid no empezó nada mal, con disparos de Cristiano Ronaldo y Modric que se acercaron bastante a lo que podrían haber sido dos buenos disparos de gol.

Sin embargo, con el paso de los minutos, el Madrid se fue espesando. Poca influencia en sus posesiones, demasiado toque al pie, pero con falta de velocidad y frescura. Esa dinámica sólo la rompió un remate desde fuera del área de Modric, que se estrelló contra el poste de la meta de Casilla, un canterano blanco que tuvo que hacer carrera fuera del club.

En estas, al Espanyol le dio por hacer la ‘gracia’. Sergio García estuvo intuitivo para colarse entre los centrales del Real Madrid y personarse delante de Casillas. Su tiro, desde luego, fue bueno. No en vano, fue internacional el año que España ganó la Eurocopa en Austria y Suiza y, aunque pasado de años, el que tuvo retuvo. Al Madrid no le quedaba otra que remontar, y encima a contracorriente, pues el Bernabéu ya había enseñado sus uñas en varias ocasiones, con Coentrao y Arbeloa como principales damnificados de la música de viento.

Se espera una sonora pitada a los jugadores con la llegada del descanso. De hecho, la hubo. Sin embargo, fue menos espectacular de lo que se esperaba. Y eso fue porque Cristiano Ronaldo, que no había estado muy afortunado durante los primeros 44 minutos de encuentro, remató con la plancha de su bota un buen centro lateral de Khedira. Al intermedio, el Madrid empataba, pero no jugaba.

Ficha Técnica

Real Madrid 2: Iker; Arbeloa, Pepe, Ramos, Coentrao; Alonso, Khedira; Özil, Modric (Di María 46’), Callejón; Cristiano Ronaldo (Morata 73’)

Espanyol 2: Casilla, Víctor Sánchez, Forlín, Sergio, Verdú (Albín 70’), Moreno, Javi López, Colotto, Simao, Wakaso (C.Alfonso 28’), Víctor Álvarez (Capdevila 57’)

Goles: 0-1 Sergio García (30’), 1-1 Cristiano Ronaldo (45’), 2-1 Coentrao (48’), 2-2 Albín (88’)

Árbitro: Mateu Lahoz. Amonestó a Wakaso, Víctor Sánchez, Cristiano

Estadio: Santiago Bernabéu (73.000 espectadores)

Lo que el Espanyol tenía más que presente era que aunque la bestia no estuviera en su mejor día, siempre tiene garras para matar. Máxime cuando Mourinho decidió dotar al equipo de la chispa, velocidad y garra de Di María. El argentino se dejó notar desde que pisó el campo, con varias carreras vertiginosas y un despliegue físico impresionante.

El Madrid sólo necesitó tres minutos del partido en su segunda mitad para demostrar que era otro. En ritmo, intensidad y ganas. Con estos ingredientes, que el marcador se volteara era cuestión de tiempo. De hecho, poco más de 180 segundos fueron necesarios para que Coentrao transformara todas esas sensaciones en gol. Fue en una pared con Cristiano que le permitió colarse en el área local. Su definición con la diestra hizo el resto. La normalidad se instauraba en el Bernabéu. Tanto en sensaciones como en el luminoso.

Eso sí, el Madrid cometió un pecado mortal, no matar el partido cuando tenía que haberlo hecho. No es que tuviera ocasiones clarísimas, pero sí se dejó llevar de forma sospechosamente relajada buscando la victoria por la mínima. Lo que nadie esperaba era que el Espanyol tocara la tecla que más daño podía hacerle al equipo de Mourinho, el balón parado. Ahí emergió Albín, en medio del despropósito defensivo de los merengues, para acunar el balón en la portería de Casillas y certificar la pérdida de nuevos puntos para el Real Madrid. Un mal final para el Bernabéu en este 2012.

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