Si genera envidia, el Madrid va bien

"Es la típica envidia de querer estar dónde está el otro pero que, siendo realistas, sabes que nunca vas a poder"

Decía ayer Cristiano Ronaldo que al Real Madrid le tienen envidia por ser el mejor. Es bueno que hasta los extranjeros, siempre más reacios de empaparse de la idiosincrasia de un club, se den cuenta de este tipo de cosas. Eso quiere decir, en primer lugar, que CR7 está comprometido al cien por cien con el proyecto del Real Madrid y que no viene sólo a llevárselo calentito y, en segundo, que para jugar en una Institución así hay que estar preparado para todo: para hacer reír y llorar en la misma franja horaria, para que te quieran e insulten en un intervalo inferior al minuto y, sobre todo, para saber que el Madrid nunca deja indiferente a nadie. Para mi gusto, esta última es la mejor de las reflexiones. Me explicaré.

En el mundo del fútbol, como en otros ámbitos de la vida, la envidia es el pan nuestro de cada día. Es así. Y, por suerte o por desgracia, al Real Madrid se le tiene una envidia tremenda. Por una parte es lógico: es el guapo de la escuela, el que tiene los mejores títulos a nivel mundial, el que más Ligas ha ganado, el rey de las Copas de Europa, un estadio impresionante, el equipo que más ingresos genera año tras año, y un largo etcétera de virtudes que no voy a continuar destacando porque esta página tiene un espacio limitado. Con todo esto, yo me pregunto, ¿cómo no se le va a tener envidia? Es normal. Es la típica envidia de querer estar dónde está el otro pero que, siendo realistas, sabes que nunca vas a poder. Y eso te joroba más y más. Y la envidia crece más y más. Para que nadie se me enfade, pondré de ejemplo el equipo de mi ciudad, el CD Móstoles: está en Tercera División, va poca gente a su estadio, el tema económico no va muy allá, ¿alguien le tiene envidia? Seguro que no. Pues esa es la diferencia.

Por eso, pienso que si el Madrid genera envidias en el exterior no es malo. Al revés, es muy bueno. El gran problema sería que los blancos cayeran en la indiferencia. Ahí sí que estarían muertos. De hecho, parafraseando una frase de José Sahagún, diría que “la indiferencia es un fracaso”. Con todo, sólo me queda decir que cuanta más envidia genere el Madrid, mejor para los blancos. Será la mejor de las señales de que la cosa va viento en popa.

 

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