Esto piensa el vestuario tras el 'remontadón' en Villarreal

La plantilla llena el depósito de moral tras ganar un partido que parecía perdido

Durante una temporada existen partidos que pueden suponer un punto de inflexión ya sea para lo bueno o para lo malo. A eso de las 22 de la noche, las caras de los madridistas eran un auténtico poema. El Villarreal marcaba el 2-0, el liderato se esfumaba y los viejos fantasmas ligueros regresaban a las casas de todos los aficionados madridistas. El Barça era líder y en una semana, el equipo de Zinedine Zidane había dejado escapar toda la ventaja.

Pero el Real Madrid es eterno por noches como la de Villarreal. Al mejor equipo de la historia nunca se le puede dar por muerto. La camiseta blanca irradia orgullo, corazón y casta y eso es lo que le sobra al equipo blanco esta temporada. Lejos de hundirse, Zidane tiró de recursos, Isco saltó al campo y el Madrid comenzó a jugar como los ángeles. El dominio pasó de ser amarillo a ser propiedad del equipo blanco y en apenas 20 minutos, el marcador ya era uno radicalmente distinto.

La euforia en el vestuario era total. El Madrid quiere esta Liga y la quiere de verdad. En otras circunstancias, con 2-0 abajo, el equipo blanco jamás hubiera remontado tal adversidad pero el hambre por ganar este campeonato es total y absoluta. Todos los jugadores lo reconocieron a comienzos de temporada: “Queremos ganar esta Liga. Llevamos tiempo sin ganarla y la queremos”.

Dicho y hecho. Durante una hora, el Villarreal dominó con firmeza a los blancos pero el orgullo y la casta merengue son siempre un gen común al mejor equipo de la historia. Los 3 puntos contra los de Escribá pueden valer un título de Liga, pero de momento, valen un subidón de moral que elevará al Madrid en los próximos partidos. Ahora, toca no fallar y no bajar el pistón para seguir dominando el campeonato desde las alturas…



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