Jacinto Quincoces, el muro de Baracaldo

  • DC repasa la carrera de algunos de los mejores jugadores madridistas de la historia
Carlos Carrasco- El reportaje
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Cuando la gente habla de estrellas del f煤tbol suelen hablar de los genios ofensivos o de los goleadores, pero, a veces se descuida a los defensas que quiz谩 pueden resultar menos vistosos. Eso no quiere decir que debamos dejar de lado a aut茅nticos maestros en el arte de defender y en hacerle la vida imposible a los delanteros rivales. Me refiero a Baresi, Maldini, Sanch铆s, Hierro, Sergio Ramos y un largo etc茅tera de futbolistas geniales que merecen tener un sitio en el Olimpo del f煤tbol. De entre todos ellos hay uno que en la d茅cada de los 30 fue toda una instituci贸n en la zaga del Real Madrid y acab贸 convirti茅ndose en uno de los mejores de siempre: Jacinto Quincoces.

Nacido en Baracaldo el 17 de julio de 1905, Quincoces comenz贸 su andadura jugando en equipos de aficionados de su localidad natal como el ‘San Antonio’ o ‘ La Giralda’. Por motivos familiares su familia se ve obligada a trasladarse a Vitoria, por lo que el joven Jacinto debe buscarse un nuevo club. Es muy bueno y por eso con trece a帽os debuta con el primer equipo del Alav茅s en un partido frente a Osasuna. Sin embargo, su juventud y precocidad parece ser un problema y se vi贸 obligado a regresar a Baracaldo.

Quincoces no desiste en su empe帽o de convertirse en futbolista profesional y una peque帽a etapa en el ‘Desierto’ le abre las puertas de un Alav茅s que no tiene m谩s remedio que ficharle para la temporada 1925-26. Pronto se convierte en uno de los baluartes del equipo vitoriano y llega a ser convocado con la selecci贸n espa帽ola para disputar los Juegos Ol铆mpicos de Amsterdam en 1928.

En el Alav茅s asciende a Primera Divisi贸n y llama la atenci贸n de los grandes equipos nacionales. El Real Madrid es el m谩s r谩pido de todos y le contrata junto a su inseparable compa帽ero Ciriaco. Ellos dos y el gran Ricardo Zamora construyen un equipo imbatible desde la defensa, que basa su juego en una solidez impresionante en la zaga. La habilidad en los fichajes de los blancos se reflej贸 en los resultados, pues el conjunto merengue conquista su primer t铆tulo liguero en la temporada 1931-32.



El mejor defensa del mundo

Todo son alabanzas para una tripleta defensiva hist贸rica que crea escuela y que a煤n hoy sigue siendo tomada como ejemplo. Quinconces era un defensa muy noble ( a veces demasiado para aquellos tiempos), de calidad, potencia y con buen manejo de la pelota. Con su pa帽uelo en la frente ( que llevaba para protegerse de los duros balones de la 茅poca) siempre era reconocido por los aficionados, quienes ve铆an en 茅l al perfecto escudero de Ricardo Zamora. Muchos le apodaron ‘El autogiro’ por su facilidad para el juego a茅reo. La campa帽a 32-33 finaliz贸 con un nuevo campeonato dom茅stico y con el reconocimiento del defensa vasco como una estrella.

Temporada tras temporada, el Madrid iba construyendo un palmar茅s envidiable gracias a 聽su tripleta de oro. En la campa帽a 33-34 la Liga es para el Athletic , pero los madridistas logran la Copa de Espa帽a 17 a帽os despu茅s, tras vencer al Valencia en la final. El c茅nit de la carrera de Quincoces se produjo en el Mundial de Italia de 1934 , cuando junto a Zamora se encarg贸 de asombrar al mundo. Su 煤ltimo t铆tulo de relevancia como futbolista lo logr贸 en la hist贸rica Copa de 1936 frente al Barcelona.



Se retir贸 en 1941, despu茅s de casi una d茅cada defendiendo la zamarra madridista y tras haber disputado m谩s de 200 partidos de blanco si contamos sus encuentros oficiales y amistosos. 聽Despu茅s, tuvo una prol铆fica carrera como entrenador en la que lleg贸 a ocupar el banquillo madridista en dos ocasiones.

La historia del Real Madrid empezaron a escribirla hombres como Quincoces. Un defensa de los mejores que se han podido ver en un campo de f煤tbol. Un genio defensivo que lo dio todo por lograr los primeros t铆tulos del club madrile帽o. 聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽聽