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Así encara el Real Madrid las dos finales de los próximos 5 días

  • La plantilla es consciente de lo que se juega en Eibar y Nápoles
Zidane, con el balón en las manos en el partido ante Las Palmas Zidane, con el balón en las manos en el partido ante Las Palmas
De los dos próximos partidos podría depender el resto de la temporada
Jaime de Carlos Jaime de Carlos

La plantilla y el cuerpo técnico del Real Madrid son perfectamente conscientes del punto de temporada en el que se encuentran. Los últimos pinchazos en Liga les han dejado sin margen de error, mientras que en Europa aún deben afrontar un peligroso partido de vuelta en Nápoles con un margen de dos goles, el cual no es demasiado tranquilizador. Por ello Zidane ha trabajado el aspecto psicológico y físico en las últimas horas para intentar salir del bache.

La hora de la verdad ha llegado y el Real Madrid se ha topado con ella en uno de los peores momentos de la temporada. Tras el bache atravesado a mediados de enero se están repitiendo las dudas tras caer en Mestalla (2-1) y no poder pasar del empate ante Las Palmas (3-3) en el Santiago Bernabéu. Aunque se podría decir que incluso los resultados no son lo peor, sino la sensación de inseguridad y de falta de concentración que transmiten los jugadores, plasmada en la expulsión de Bale, el error de Keylor Navas en el gol de Boateng o los fallos defensivos en los primeros minutos del partido ante el Valencia.

Queda claro, por tanto, que la plantilla no está físicamente bien y que tampoco transmite la seguridad de hace un par de meses. Y esta es una lectura que se produce justo antes de que el Real Madrid afronte a domicilio dos compromisos claves en las dos competiciones en las que está inmerso: el sábado en Liga ante el Eibar y el martes en Champions ante el Nápoles. El primero es importante por ya estar en el liderato (a pesar de tener un partido menos) y por lo que supondría un nuevo pinchazo en el campeonato doméstico. Y el segundo pasa por ser el más trascendental de lo que llevamos de temporada, ya que una derrota extrepitosa dejaría al campeón de Europa sin su torneo 'fetiche'.

Así que no cabe duda que el Real Madrid está en la cuerda floja. Es un momento complicado, pero que tampoco invita a perder la calma porque todo sigue bajo control. El club sigue dependiendo de sí mismo para ganar los dos títulos, por lo que no es la hora dejarse dominar por la ansiedad y el miedo. De hecho, en las últimas horas Zidane se ha encargado de transmitir a sus jugadores que si se ganan los dos próximos partidos todo habrá vuelto a su cauce y la plantilla podrá enfocar con otra cara los últimos tres meses de competición.

En consecuencia, el técnico tiene claro que hay que mantener la misma línea de trabajo que se ha marcado hasta ahora, incluyendo las rotaciones. Los jugadores agradecerían tener un once más marcado en los partidos, pero para 'Zizou' estas son imprescindibles. Con ellas pretende terminar de vencer al cansancio que ha hecho algo de mella en los últimos partidos y conseguir que el Madrid llegue a mayo fresco y aún vivo en las dos competiciones. Y el resto debe ser únicamente trabajo psicológico, porque estos jugadores ya han dejado claro que, cuando están centrados y tranquilos, pueden ser imparables y hacer un fútbol de ensueño.

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