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Así se quedó Florentino tras la nueva exhibición de Ramos

  • El presidente alucinó con con el nuevo 'milagro' del capitán
Florentino y Ramos durante su acto de renovación Florentino y Ramos durante su acto de renovación
Florentino vivió el Nápoles-Real Madrid en San Paolo
Jaime de Carlos Jaime de Carlos

El de este martes era un partido muy importante para el Real Madrid. El equipo blanco se jugaba el pase a los cuartos de final de la Champions en uno de los estadios más difíciles de Europa, por lo que Florentino Pérez no se quiso perder la cita y acompañó al equipo en Nápoles. Algo que le permitió vivir en primera persona una nueva exhibición de Sergio Ramos, autor de los dos primeros goles del equipo justo cuando más se sufría.

El presidente merengue se fue encantado del estadio napolitano y en cuanto acabó el partido no tardó en bajar al vestuario para felicitar al héroe del encuentro y a todos la plantilla. De hecho, las cámaras de 'El Chiringuito' desvelaron que Florentino iba mascullando 'es muy grande' mientras se marchaba de San Paolo. Una referencia hacia Sergio Ramos y la nueva hazaña que había logrado, la de haber sentenciado la eliminatoria en el momento en que peor lo estaba pasando el Real Madrid.

Y es que partidos como estos demuestra que Florentino Pérez y su directiva acertaron en el verano de 2015 al hacer un esfuerzo para renovar al futbolista. Durante unos meses hubo rumores y dudas respecto al futuro del sevillano, ya que el Manchester United llegó a interesarse por su fichaje. Sin embargo, tanto el mandatario como el jugador decidieron coger el toro por los cuernos y el acuerdo entre las dos partes no tardó en llegar.

Así, Ramos amplió su contrato hasta junio de 2020, por lo que tiene tres años más asegurados a razón de cerca de 10 millones de euros netos por campaña. Una cantidad que incluso parece escasa ante las prestaciones que le está dando el capitán al Real Madrid, ya que probablemente estamos hablando de uno de sus futbolistas más decisivos de toda su historia. Y goles como los de anoche así lo de muestran.

"Es muy grande" pronunciaba Florentino Pérez al marcharse del San Paolo todavía con el susto en el cuerpo, pero feliz por la clasificación para cuartos de la Champions. Fue una confesión a un aficionado italiano y con una cámara de 'El Chiringuito' como testigo. Fue la sincera expresión de satisfacción del presidente madridista por el éxito y por lo hecho por Sergio Ramos, el capitán de los días malos y las grandes ocasiones, el que siempre da la cara, el que ejerce de jefe dentro y fuera y que últimamente se dedica a dar vida a su equipo en los momentos en los que más se necesita el carácter y el sentimiento.

Los dirigentes blancos no las tenían todas consigo en el verano de 2015. Ramos heredaba el brazalete de capitán de Iker Casillas y la transición llega tras un verano rodeado de tormentas por culpa de esa renovación que no llegaba y que por momentos le acercó al Manchester United y le alejó del equipo que llego con apenas 19 años y con el que se identifica al ciento por ciento.

 
Gol de Ramos (1-1) en el Nápoles 1-3 Real Madrid

Esas sombras pronto quedaron disipadas. Desde la zona noble pronto se dieron cuenta que el Sergio Ramos que iba a lucir los galones de capitán iba a ser el líder de la manada que tanto necesita el Real Madrid. Sus goles y sus prestaciones le avalan. "Da lo mismo lo que haga en algunos partidos, nos ha dado tanto y en momentos tan especiales que puede hacer lo que quiera", comentaba a MARCA un directivo del club blanco horas después del partido ante Las Palmas, lo que le da más mérito todavía.

Ahora mismo Ramos representa para el madridismo la imagen del perfecto capitán, con los lógicos errores que su carácter, ese que salva al Real Madrid, le llevan a cometer. "Dame jugadores así", decía ese mismo directivo. Y es que el central en estos momentos es el jugador diez, el que siempre está y el que nunca se esconde, el capitán que quiere el madridismo y la zona noble del Santiago Bernabéu. Nunca se calla y en las últimas grandes crisis ha sido el primero en apretar las clavijas. Lo hizo con Benitez y lo hizo la semana pasada a sus compañeros pidiendo más entrega.

 

Desde que hizo suyo el brazalete y tras ese veraniego paréntesis, Ramos ha conseguido que club y vestuario caminen de la mano, algo que no siempre ha sucedido. No es fácil, pero Ramos y su compromiso lo han conseguido. Y es que lo quieran o no, guste o no, el triángulo Florentino-Zidane-Ramos funciona.

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