Noticia DC: las razones deportivas por las que Zidane no quiere a Bale

  • El francés empezó a ver que Bale perdía efectividad cuando los rivales se encerraban y, desde ese momento, comenzó a mandarle más veces al banquillo.
Zidane y Bale Zidane y Bale
Zidane y Bale
Rubén Gómez Rubén Gómez

La relación entre Zidane y Gareth Bale está, obviamente, más que rota. Apenas se dirigen la palabra, no hay comunicación entre ambos y, además, el hecho de que el técnico ya haya comunicado de forma oficial y ante los medios que está deseando que el galés se marche ha sido la guinda a una relación que lleva muerta bastante tiempo.

La pregunta es clara, ¿en qué momento se ha producido este desencuentro entre Zidane y Bale? No es de ahora, evidentemente, sino que es algo que viene de la anterior etapa del francés en el banquillo del Bernabéu.

Y es que Zidane, en su evolución como entrenador, pasó de ver a la ‘BBC’ como un elemento fundamental, imprescindible e insustituible a un opción más dentro de las muchas combinaciones que le daba la plantilla. De hecho, poco a poco, durante la campaña 2017-18, Zidane empezó a dejar a Bale en el banquillo por cuestión puramente táctica. Isco le fue comiendo terreno en un Madrid que dejaba de lado el 4-3-3 para acomodarse en el 4-4-2. De hecho, la final de Cardiff ante la Juventus la juego el malagueño como titular aunque, eso sí, Bale salía de una lesión y fue la ‘excusa’ oficial perfecta para no tener que dejar claro que Zizou empezaba a sentirse más cómodo y equilibrado con Isco que con Bale (Las razones tácticas por las que Pogba es tan importante para Zidane)

El hecho de que Bale fuera perdiendo protagonismo se debió, en parte, a las características del galés. Un futbolista que tiene en la velocidad y la potencia dos de sus mejores armas sólo podía lucirlas en partidos muy determinados ¿Por qué? Porque los rivales del Madrid se concienciaban para no dejarle espacio para correr. Si Bale tiene que jugar en espacios reducidos se pierde un porcentaje muy alto de su mejor fútbol, de ahí que Zidane le empezara a relegar poco a poco, buscando que precisamente su físico le hiciera importante en los segundos tiempos, con el rival más cansado y, probablemente, con la necesidad de venirse arriba y, con ello, dejando espacios a su espalda, el paraíso para que Bale luciera.

El desgaste en la relación Zidane-Bale ya era tal que, al año siguiente, fue a peor. De hecho, tras la final de Kiev, momento en el que el galés sale en el segundo tiempo para darle al Madrid la Champions ante el Liverpool, el futbolista dejó claro que tenía que hablar con Florentino. Ahí ya estaba dispuesto a marcharse. Eso sí, Zidane no hubiera puesto ninguna pega, sin embargo, el que se marchó fue el francés y ello prolongó la estancia de Bale en la capital de España. El destino les volvió a juntar meses después y, esta vez sí, parece que la decisión de Zizou de prescindir del galés va a ser la definitiva. Una ‘ruptura’ que se empezó a mascar hace un par de años. Estaba escrito.