Lo que más impresiona de Camavinga al staff técnico de Ancelotti no es su físico

Por momentos les cuesta creer que estén trabajando con un joven de 19 años


Eduardo Camavinga

Eduardo Camavinga




Su arribo hace casi un año fue un golpe directo al PSG, el cumplir con uno de los mayores sueños de Zinedine Zidane y el comienzo de una historia que ya cuenta con títulos en sus vitrinas, pero el cielo es el límite. Por Valdebebas siguen alucinando con un Eduardo Camavinga cuyo físico no es lo que más celebra el Real Madrid.

La escapada en el tercer tanto al Manchester City ya es historia viva de la Copa de Europa, así como cada quite que desde sus piernas ha llevado la locura a las gradas del Bernabéu, pero repetimos que esto ya es cosa del pasado para un futbolista que no nos olvidemos tiene 19 años. Por la ciudad Real Madrid nadie lo duda, Eduardo va a triunfar como blanco y no solo gracias a ese físico privilegiado que despliega cada vez que sus servicios son requeridos.

Carlo Ancelotti sabe que debe llevarle con cuidado, que los tiempos para seguir creciendo deben ser los correctos y que nadie espera que todavía sea el dueño de la medular del Madrid, pero el objetivo ya está marcado en una cabeza que es el mejor aliado de Camavinga rumbo al éxito. La mentalidad del galo sigue dejando atónicos a todos por Valdebebas.

“Más”

Para muchos será suficiente con ganar Supercopa, LaLiga y Champions en su primer año como blancos, pero esto es solo el comienzo para un Camavinga cuya personalidad hace creer al Madrid que puede estar ante uno de los mejores futbolistas de los próximos 20 años. Calidad le sobra, físico también, pero su mentalidad será la que le haga diferenciarse de una generación donde es cada vez más difícil ver el compromiso de otras épocas.

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“Aún me faltan cuatro más”, declaraba el propio Eduardo tras conquistar la Liga de Campeones ante el Liverpool un par de meses atrás en un trino que sin dudas demuestra cómo los 30 millones pagados por sur servicios serán mínimos con el beneficio que el club le sacará a sus piernas. Carlo Ancelotti se frota las manos ante un Camavinga que cada día hace pensar a los nuestros si realmente su cabeza tiene solo 19 años.




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